El detalle de que Charlie me deje decorar su casa lo he amado, he sacado todo de tiendas de segunda mano donde algunas veces te encuentras cosas nuevas a un precio casi regalado aunque no niego que por un segundo me invadió el temor de que estuvieran encantadas o algo por el estilo pero no creo, no he notado nada raro en casa y estoy sola. Estoy asustada porque no quiero tomar esta casa como mi casa y que nos vuelvan a salir mal las cosas a mi y a Charlie, ahora tengo un hijo capaz de recordar que el hombre al que le dice papá no es realmente su padre aunque en vez de actuar como loca paranoica debo intentar disfrutar. -Hola -dice Charlie- ya llegué, ¿dónde está Jake? Le cuento que ha conocido a un niño a dos casas de la nuestra y ha ido a jugar con él, obviamente le he pedido el número

