─¡Estás loca! Mas que eso, ¡eres una maldita demente! ─me gritó Dorothy mientras me empujaba y me obligaba a caer de espaldas al suelo. Mis puños se cerraron. Estaba verdaderamente furiosa. Me levanté y traté de irme encima de ella, pero Thara me lo impidió. Trataba de calmarme, pero me era imposible. Sentía que cada poro de mi piel se moría por darle un golpe a la chica. Me mordí la lengua tratando de controlarme. Dorothy me observó con burla lo cual, me hizo enfurecer aún más─ ¿Cómo se te ocurre, creer que una niña como Hazel pueda ser un nikkei? ─¡Puede ser y lo sabes! ─le respondí. ─No, no puede ─sentenció Favela. ¡Genial! Ahora hasta mi hermana me daba la espalda. La ví con resentimiento mientras ella me veía suplicante─. Todas las mujeres, de cada provincia son obligadas a recibir

