Llamada… — ¿Sabes en el maldito lío en el que acabas de meterme? Andrés. Lo había arreglado con Alicia y no me has dejado disfrutarlo ni un jodido segundo. ¿Ahora que mierda voy a hacer? — Tiro la toalla en mi mano con fuerza sobre la cama y camino como un león enjaulado, enojado, confundido y perdido por toda la habitación. — Debes relajarte. Las mujeres no son tan difíciles como parecen. Ya se te ocurrirá algo. Adiós. — Imbécil. — Buena suerte hermano. — Él infeliz me cuelga, no se que hacer ni como proceder, pero voy a comer lo que sea que ella haya pedido en su compañía. Suspiro y decidido salgo de la habitación en búsqueda de ella y algo de ropa. El pasillo está despejado, dos puertas y me detengo, suspiro antes de girar la manecilla. Luego escucho voces al interior, me concent

