Mauricio Vitale Era la primera vez que hacía negocios de este tipo y con una mujer, debería estarme importando un reverendo pepino tota está situación, pues después de asistir a la fiesta con Alicia de mi brazo, las acciones de mis empresas han subido considerablemente, así como mi reputación y credibilidad delante de los socios, eso era lo que quería y ya lo conseguí. Pero ahora tengo que lidiar también con los problemas de ella, resulta que tener una esposa no es del todo fácil. Respiro profundamente y retomo la conversación con la mujer frente a mí, que por cierto ha quedado sin palabras al notar que no juego, que no vacilo y que por supuesto no le daré tregua. Las cosas se harán como yo quiera o no conseguirá nada. — ¿Y bien? — Pregunto deseando que no quiera alargar la situación

