Narra Devon Clyde y yo damos el entrenamiento por finalizado cuando nos damos cuenta de lo tarde que es. -Mierda, Axel sale en 20 minutos-Maldice mirando el reloj que está colgado. Este corre hacia el vestidor para darse una ducha mientras yo me quedo recogiendo los materiales que hemos utilizado. Ser entrenador de alguien como Clyde ha sido, y sigue siendo un gran desafío. Entrenar a un boxeador tan importante, a la vez que a una persona con tanto carácter y que le cuesta ser mandado y más por su mejor amigo, no ha sido nada fácil pero los resultados han sido tan buenos que sin duda ha merecido la pena. Soy su entrenador desde sus inicios en el boxeo, de hecho, empezó porque se lo dije yo. Al principio no quiso, decía que luchar con reglas no era lo suyo, pero termino por enamorarse d

