Capítulo: 05

1210 Words
MESES DESPUÉS... Te amo... Escucho esa voz y veo esos ojos, unos que me miran con intensidad y hasta podría jurar que con amor. Se que los e visto pero ¿Dónde? ¿Quien eres? ¿Ya me has olvidado gatita? Sabes... Sigo esperando por tí, siempre estoy espero por tí, pero veo que que tú no vendrás a si que seré yo quien te vuelva a encontrar... Observo su figura en medio de la oscuridad, intento acercarme. Deseo tanto ver su rostro... Entonces despierto. Siento mi cuerpo temblar y por alguna razón mis mejillas están mojadas, mi pecho sube y baja, y es que de nuevo tuve esa pesadilla, una que me a atormentado desde que desperté, ese hombre siempre aparece en mis sueños pero jamás e podido verle es rostro. Lo único que sé es que lo conozco aunque no lo recuerde. Veo la hora y noto que ni siquiera a amanecido, mierda llevo meses sin poder dormir bien, todo por culpa de esos sueños. Por instinto llevo mis manos a mi abdomen acariciando aquella cicatriz, una que me recuerda todos los días que alguna vez tuve un bebé allí. Es lo único que me quedo. Y como cada vez que lo recuerdo siento aquel dolor agudo en mi pecho. Lloro en silencio pues ni siquiera pude conocerla. Intento inútilmente de recordar algo, lo que sea pero es imposible mi mente quedó en blanco luego de aquel accidente. Solo recuerdo haber despertado en un hospital, estaba muy herida. Luego el abuelo llegó y él me contó que tuve un grave accidente donde casi muero... Él dijo que conducía a casa y que alguien embistió mi auto. Lo peor no es la amnesia, pues mis recuerdos y toda mi vida antes de ese día lo olvide. Pero nada de eso es tan doloroso como saber que perdí mi bebé sin siquiera conocerla. Respiro profundo intentado calmarme y buscar fuerzas donde no las tengo para seguir adelante, pues el abuelo me necesita, soy su única familia. Y el es mi razón de estar en pie. Aunque cada día es difícil, no recordar no saber nada de mi pasado es algo que me consume lentamente. Ni siquiera recuerdo el padre de aquella bebé que perdí. Según el abuelo, aquel hombre murió. A veces siento que no encajo, que hay algo mal, es una extraña sensación de que algo me falta y se que es importante. Pero ¿Que es? Alejo todos aquellos pensamientos y decido ir a correr como todos los días, mientras corro escucho a mi grupo favorito. BTS. Y es que sus canciones me llevan a soñar despierta. .......... Luego de ducharme me visto con una falda larga camisa de seda y mis tacones. Arreglo mi cabello en un perfecto moño bien recogido. Bajo a desayunar y me encuentro al abuelo sentado esperando por mi, es que cada mañana desayunamos justos. — ¿Cómo amaneció mi nieta favorita? – Le sonrió mientras me acerco a él. — Abuelo, soy tu única nieta. – Lo veo reir. — Dormí bien, ¿Que tal tu? — Exelente hija, y todo gracias a tí. — A mí... ¿Por qué? — Bueno cariño desde que estás al mando de la empresa, todo a ido excelente. — Abuelo, pero si solo hago lo que tú me enseñaste... – Le respondo y ambos sonreírmos. En silencio terminamos de comer y luego me marcho al trabajo. Luego de un día agitado por fin voy a casa, veo mi auto estacionado y enseguida me recibe Lee. – ¿Cómo estuvo su día Señora? – Me habla él. — Bien, ya sabes la rutina de cada uno de mis días... – Respondo. Siento su mirada intensa y es que cada vez que estoy con él presiento que quiere decirme algo pero jamás se atreve. — ¿Que pasa Lee? – Pregunto. — Nada señora... Bueno ¿Usted aún no recuerdo nada? — No Lee, mi mente está tan blanca como una de papel. – Suspiro con tristeza, pero luego lo observo, es que se que el sabe muchas cosas de mi pasado y por alguna motivo no me las dice. — ¿Tú sabes algo de mí que puedo ayudarme a recordar? – Le pregunto, y es hay donde veo la duda es su mirada. — No, señora no sé nada. A mí me contrataron poco antes de su... Accidente. – Es todo lo que dice, desvío la mirada pues se que me miente, la verdad siento que todos me mienten. Pero luego lo escucho murmura. — Si fuese esperado por mí, jamás le hubiera sucedido nada. — ¿Que? — Nada señora, solo algo que recorde. Decido no insistir más, pues a veces siento que mi pasado fue tan malo, que nadie quiere hablarme de eso. Al llegar a casa veo varios autos estacionados. — Lee, sabes que está pasando? – Le pregunto. — No señora, imagino que son los socios de su abuelo. Entro a la casa encontrandome con mi abuelo que me recibe con un abrazo y luego besa mi frente. — ¿Que tal tu día cariño? — Bien abuelo ya sabes... ¿Tienes visitas? — Tenemos querida... Ya que nos han venido a ver a ambos. – Me dice, y no se porque sus palabras me dejan un sabor amargo. — ¿De que hablas? – Pregunto, trato de evitar que note, que mis manos están temblando. — Hija sabes que estoy viejo... Quizás no me quede mucho tiempo de vida... — Abuelo por Dios, aún estás joven... – Intento detener cualquier cosa que vaya a decir porque presiento que no será algo bueno. — Hija... Estoy muriendo, hace unos días me enteré que tengo cáncer. – Tapo mi boca sin poder creer lo que acabo de escuchar, y pronto siento pánico. — Abuelo... Dime qué estás bromeando. — Ojalá cariño. Pero no, lo que acabas de escuchar es mi realidad, no me queda mucho tiempo porque el cáncer ya está muy avanzando. Es por eso que tome una decisión, pues no quiero dejarte sola... — No, yo me niego a aceptar esto, debe haber algo... — ¿¡Que no me estás escuchando!? Niña no hay nada que hacer, y como última voluntad quiero que te cases. – Me quedo muda al oir aquello. — ¿Que? — Cariño, no tienes a nadie más que a mí. Pronto ya no me tendrás. Es por eso que quiero que conozcas a alguien. Aunque yo ya decidí que debes casarte. – Me vuelve a decir esas palabras, y siento que vomitare. — Pero... No, no abuelo no me casare con alguien que no amo. Ni siquiera lo conozco... – Intento replicar, pero el me toma del cuello con fuerza, entro en pánico pues el jamás había hecho tal cosa. — Te casarás porque así lo e decidido. Punto. ¿Entendiste? – Me susurra. Enseguida asiento muerta del miedo. Él me suelta y sonríe como si no fuese pasado nada. — Bien, ahora ve duchate ponte hermosa y luego bajas para que conozcas a tu prometido. Espero te comportes... Cariño. Siento... Ya no se que es lo que siento. Miedo, si, impotencia... Eso creo. Rabia, supongo. Y muy en el fondo, hay algo más...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD