Salimos del jacuzzi y cambio la ropa de cama mientras mi esposo fue a la cocina para traer algo de comer. Voy a la cocina y veo que la comida que hizo la cocinera está guardada. Les pido a todos que se retiren y no vuelvan hasta el lunes. Son las cuatro de la tarde del sábado y no quiero a nadie rondando por la casa. Tomo una bandeja para subir nuestra comida. Coloco todo en la terraza y disfruto de la comida con mi mujer, la cual solo lleva puesta una pequeña bata de seda que me tiene completamente loco, pero debo dejarla descansar un rato porque todo esto es nuevo para ella. —¿Qué tanto piensas, amor? —¡En la mejor manera de quitarte esa diminuta bata! —Ja, ja, ja, ¿puedo aportar ideas? —¡Estoy abierto a sugerencias! —Ja, ja, ja, me temo que eso va a tener que esperar. Quiero ir a

