Ya vamos al aeropuerto, ¡el jet está listo! — Gabi, ¿estás segura de esto? — ¡muy segura! Suegro, ahora puedo contra el mundo entero, usted preocúpese por su hijo, que yo haré el resto. Partimos al aeropuerto y allí abordamos el jet, mi suegra va rezando y de vez en cuando se le salen las lágrimas, sé que está muy angustiada por su hijo, no es para menos saco de mi bolso la sorpresa que les tengo y digo suegros tomen, es una sorpresa lo toman y mi suegra saca el bodi. — hay, Gabriela, ¡es niño, mi amor! — lloran los dos abrazados de emoción. — gracias, Dios santo, por darnos un nieto y gracias, a ti hija, ¡nos haces muy feliz! — ¡ya tranquilos! Eso los va a llenar de fuerza para enfrentar todo esto con su hijo, solo espero que entiendan que no voy a ver a Joel a menos que sea

