Trabajo en un proyecto de telefonía que voy a presentar en un banco. Espero que las cosas salgan como las planeo, ya que es un proyecto millonario. Será el primer proyecto que presente de esa categoría desde que me gradué. Tendría que dar soporte de por vida, lo que me garantiza un excelente ingreso por el resto de ella.
Y eso me abre las puertas para empezar mi propia empresa y dejar de trabajar para terceros. ¡Es mi sueño hecho realidad!
Hace cuatro meses que me gradué de ingeniería en sistemas.
Salgo de la oficina y me voy a mi departamento llevando parte del trabajo, ya que necesito terminarlo. En dos semanas es la presentación. No puedo quejarme, esa oportunidad me la consiguió el director de la universidad de Miami.
Suena mi teléfono y es Kami.
—Hola, amiga, ¿cómo estás? ¿Sigues en Grecia?
—¡Sí, mi Gabi, tratando de ayudar a mi hermano!
—Está bien, aunque no quisiera saber nada de él, de verdad. ¿Podrías no mencionarlo cuando hables conmigo? Por favor, amiga, es tu hermano, pero necesito olvidar que me casé una sola vez en la vida con un hombre que está deprimido por otra mujer.
Siento incomodidad apenas escucho hablar de Joel.
Todavía recuerdo la forma en que me miró esa noche.
—¡Sí, Gabi! Tienes razón. Los muy descarados les enviaron fotos de su boda. Se casaron en Las Vegas y, para colmo, esa mujer estaba embarazada de su amigo. Por eso mi hermano actuó así. Esas imágenes le llegaron cuando estaba en la habitación contigo.
—Qué triste que esas personas actúen así, pero bueno, algún día se va a enamorar de nuevo y se dará cuenta de que lo mejor que le pasó fue no casarse con ella.
—Así es, pero cambiando el tema. ¿Gabi, cuéntame cómo vas con el proyecto?
—Muy bien, estoy muy emocionada. Espero que acepten todas las condiciones. Si se me da, voy a alquilar una oficina grande y tendré que buscar tres personas que me ayuden con los soportes y dos ingenieros más. ¿Quieres trabajar conmigo, Kami?
Mientras hablo del proyecto, siento emoción otra vez.
Por fin algo empieza a salir bien en mi vida.
—Claro, amiga. Es más, yo voy a buscar otro cliente con dos proyectos. Podemos montar nuestra empresa de tecnología y no tendremos que poner tanto capital.
Su voz vuelve a sonar emocionada.
—Tú encárgate del proyecto, yo voy a cotizar por internet la oficina y los equipos. Así, cuando se den las cosas, ya tenemos un lugar con una dirección para atender a los clientes. Luego tú te encargas de buscar los empleados y yo hago el otro proyecto. Tengo un cliente en mente, pero vamos a hacer las cosas paso a paso, como te dije, porque así me da tiempo de desocuparme en Grecia. Creo que en un mes estaré en Madrid contigo.
—Kami, tú siempre sabes cómo organizar todo. Vamos a seguir el plan al pie de la letra y seremos las próximas empresarias de Madrid.
—Así será, amiga. Adiós, te quiero mucho, cuídate.
Hace una pequeña pausa antes de seguir hablando.
—Te dejo porque no quieres ver a mi hermano y, por lo que escucho, viene muy tomado de nuevo. Voy a ayudarlo antes de que destruya toda la casa.
Suelto un suspiro al escuchar eso.
—Sé bien que no deseas saber nada de él, pero ayer llamó su abogado para preguntar si firmaron el prenupcial y yo le dije que no hubo tiempo de eso. Así que seguro se ponga en contacto contigo, ya que al ser con bienes mancomunados deben darte acceso a las cuentas y a las empresas. Papeleo y más papeleo.
—¡Kami, yo no quiero nada de eso! Solo les hice un favor. Y hablando de eso, podemos anular el matrimonio en seis meses y luego publicaremos que nos divorciamos por mutuo acuerdo y en buenos términos. Analízalo y platícalo con él.
Me recuesto en el sofá mientras cierro los ojos unos segundos.
—Te quiero mucho, amiga, cuídate. Adiós.
_______________________________________
—¡Por Dios, Joel! ¿No te da vergüenza seguir en esta situación? ¡Pasó un mes desde que esa mujer te destruyó! ¿Le vas a dar el gusto de verte convertido en un alcohólico?
Kamila me mira completamente molesta mientras yo sigo tomando.
—¿Crees que esto es bonito? ¡Ten dignidad! Te engañó con tu mejor amigo, te abandonó en pleno altar. ¿Qué más hace falta para que reacciones? ¿Que traiga su hijo al mundo? ¡Responde! ¡Ya es tiempo de que seas un hombre! ¡Busca ayuda de una buena vez!
Joel aprieta el vaso con fuerza, pero permanece en silencio.
—Todo el trabajo hecho se arruinará cuando la prensa te publique como el hombre despechado y abandonado. Si no lo quieres hacer por ti, hazlo por tus padres y tu nueva esposa, que no merece que le destruyas su imagen.
Respiro profundo antes de seguir.
—Ella recién se está formando como empresaria. Esta mala publicidad no la va a ayudar para nada y, de paso, se lo debes. Ella te salvó de la mierda.
Lo señalo directamente mientras hablo.
—Sin importarle quedar como una sustituta o una interesada, porque eso piensa toda la gente que conocía tu matrimonio con el demonio de mujer que tenías. Así que o vas a terapia y superas tus mierdas, o vas a quedar como un hombre cornudo que se casó con una desconocida por despecho y luego se dejó caer en el alcoholismo por una arribista.
Hace una pausa y lo mira decepcionada.
—¡Tú sí vas a llevar a nuestro padre a la tumba más rápido de lo que debería!
—Deberías estar feliz porque te quitaste ese karma de encima, ahora le toca a Manuel cargar con todo eso. ¿Crees que será una buena esposa o madre? ¡Pues no!
Kamila niega varias veces con la cabeza.
—Te aseguro que luego de que se canse de jugar con él se irá con otro que tenga más dinero. Me da lástima imaginar a Manuel arruinado, pero cada quien se busca sus problemas.
Se acerca más a él.
—Agradece a Dios y a la vida que te puso a mi amiga en el camino. Ella sí es una mujer en toda la extensión de la palabra. ¡Si tú no la vas a valorar, la ayudaré a pedir el divorcio para que encuentre a un hombre de verdad!
Apenas termino de hablar, Joel se pone de pie de golpe.
—Kamila, que te quede claro, ¡no me voy a divorciar jamás, eso nunca! Así que ya veré qué hago, pero de eso te olvidas. No hay ninguna posibilidad de que yo firme un maldito divorcio.
Su voz suena llena de rabia.
—Viviremos separados por el resto de nuestras vidas, si me da la gana, pero será mi esposa. Así que acláraselo de una vez y olvídate de buscarle otra pareja.
Aprieta la mandíbula antes de seguir.
—Ella tiene un compromiso conmigo y más le vale a la niñita, esa, comportarse a la altura, si no iré personalmente a enseñarle que conmigo no se juega. ¿Te quedó claro?