— mami, hambre — sí, bebe, vamos a comer. — estoy en el comedor cuando veo a Gabi bajar con nuestro hijo, los dos lucen hermosos, pero ¡por Dios ese conjunto le queda como un guante a mi mujer y ese cambio de look le favorece mucho! Ella pasa de mí y se dirige al jardín. Toma asiento mientras veo que el servicio le lleva el desayuno veo como le da de comer a nuestro hijo y luego come ella mi desayuno se enfrió porque estaba observándola tontamente que hice yo para merecer semejante mujer definitivamente el destino la envió para mí. Ahora debo pensar ¿Cómo voy a reparar el daño que hice? Lo que le dije con respecto a Fernanda se puede considerar como imperdonable, aun cuando no lo hice con intención, dañé de nuevo las cosas y eso me molesta mi matrimonio, estaba excelente. — Luego de

