Luego de entrar a casa no quise platicar con nadie, solo salude y subí a mi habitación, tome papel y pluma y me coloque a escribir lo que realmente quiero para mi vida y qué salidas puedo tomar con respecto a cada posible escenario sobre la salud de Joel. Ya con todos los pros y los contras, escritos, empecé a pasar en limpio cada decisión que debo tomar y los pasos a seguir para ello. Es cierto, tengo un hijo próximo a llegar, debo ser más organizada, no puedo vivir esperando que las cosas lleguen solas y ya no puedo permitir que la familia tome las decisiones por mí, ahora yo soy la cabeza de una familia y como tal debo actuar, ¡con o sin Joel debo estar preparada para salir adelante con mi hijo! Sé que sonara mal, pero si Joel tiene un daño de manera permanente, podría contratar a

