Cargue a mi mujer y la subí al auto sin perder más tiempo, maneje hasta el hotel donde tengo la reservación al llegar, la baje en brazos hasta llegar a la habitación. — Manuel, qué vergüenza. — princesa es la tradición y contigo quiero vivirlas todas. —Entramos y él me baja, no puedo creer lo hermosa que está decorada, con pétalos de rosas y varios arreglos de flores y de frutas, así como champán, aparte que es gigante la habitación — ¿te gusta hermosa? Todo es para ti. — ¡me encanta cariño! Me cuelgo de cuello y lo beso. —Le sigo el beso a mi esposa, pero lo detengo en un momento porque así no es la forma en la que quiero hacer las cosas, la guio a la cama y la desvisto poco a poco cuando su vestido cae a sus pies, queda solo con la hermosa lencería blanca que trae puesta. L

