Capítulo 2 - La oscuridad de los condenados (parte II)

1992 Words
Cuando hubo acabado de absorber todo el maná del Garluts, el cuerpo de éste comenzó a pudrirse hasta desaparecer, el resto de los demás observaron la escena con estremecimiento. ― Tú no eres… ―dijo Tror, pero él no terminó de hablar, Komram levantó su dedo índice cubierto por sangre negra, la acercó a sus labios e hiso una seña de silencio. ― No quiero desperdiciar más vidas, ya que necesitaremos de todos ustedes para poder salir de la isla ―dijo con voz calculadora― ustedes servirán al príncipe Derkno, lo quieran o no. La presencia de Derkno causó silencio, Komram se irguió levantando la cabeza muy en alto y luego de unos segundos se giró hacia él mostrándole una sonrisa ladina. ― Veo que has estado divirtiéndote ―comentó observando la sangre oscura que goteaba de su espada. ― Solo maté a uno ―enfundó la espada― para restablecer el orden. ― Veo que ya está restablecido ―dijo Derkno mirando a los Garluts. ― suponía que algo así sucedería. Los Garluts cayeron al suelo convulsionándose de una terrible agonía. Derkno, Komram y Vyrkon observaron como ellos se retorcían de dolor sin mostrar reacción alguna, la última parte del plan ya estaba hecho. Cuando todos terminaron de convulsionarse se pusieron en pie uno a uno, en sus cuellos apareció una mancha deforme color roja. ―la maldición de la obediencia eterna― eso era lo que significaba la mancha roja en su cuello. Como Derkno lo predijo, ahora todos lo obedecerían sin oponérsele. Isayri salió de las sombras junto con los demás prisioneros y guardias que habían sido hechizados con la maldición de la obediencia eterna para colocarse al lado de Derkno, Komram la miró de soslayo. ― Te tardaste demasiado ―dijo con voz venenosa. ― Trabajé tan rápido como pude en el hechizo, estar sin magia por diez años y luego recuperarla no es tan fácil ―explicó con la molestia en su voz. ― Tus pretextos no me interesan, eres lenta, siempre lo has sido. ― Ah, ¿en serio? ―dijo la hechicera mientras levantaba una de sus manos. Derkno la detuvo. ― No quiero discusiones innecesarias ―dijo. Ambas asintieron con la cabeza y no dijeron nada más, Derkno dio unos pasos al frente y les ordenó a los Garluts y los demás prisioneros que se dividieran en ocho grupos y cada grupo tomaría un barco. cuatro de los grupos eran dirigidos por Derkno, Komram, Isayri y Vyrkon. En cuanto el campo anti-magia se disparó dio la alarma a todos los navíos, el nuevo cambio de guardias iba en camino cuando el campo había dejado de funcionar, sabían lo que eso significaba, que los prisioneros habían escapado de sus celdas, y ellos estaban más que listos para detenerlos e impedirles el paso. Cuando el ataque sucedió, había mucha desventaja para los soldados, uno a uno, fueron cayendo por la maldición de Isayri, los prisioneros que observaron el navío que estaba frente ellos, era el grupo que iba dirigido por Vyrkon. Apoderarse del barco fue fácil, los soldados estaban listos para atacar a los prisioneros con los cañones Blora4 que no se percataron de los intrusos que abordaron el barco, fueron atacados por sorpresa y ellos también fueron derrotados ante sus enemigos. Hubo muertes también por parte de los ex prisioneros, pero al final, quienes ganaron fueron ellos. Cuando lograron apoderarse de los ocho barcos y ponerse en marcha, lo único que quedaba por esperar era la venganza, la dulce venganza por haberlos encerrado y dejar que se pudrieran en esa maldita isla. *** ― Comienza ―dijo Derkno a Isayri con voz ronca. Él la había convocado ante su presencia junto a Vyrkon y Komram para que la hechicera realizara una premonición, los cuatro estaban sentados en un círculo en el camarote de Derkno. Los únicos que podían adivinar el futuro eran los adivinos, si un hechicero rompía esa ley de la naturaleza, sus poderes sufrirían una pérdida considerable de maná e incluso podría perder la vida, pero Isayri usaba como catalizador el maná de Derkno, tomando su mano ella cerró los ojos y tomó varias bocanadas de aire, estuvo así por dos minutos mientras recitaba un conjuro, y cuando estiró su mano derecha frente a ella comenzó a formar círculos que tomaron la forma de una pequeña masa de nube negra para que después comenzara a verse como un estanque de agua, y en su reflejo aparecieron imágenes de Derkno y su hermano enfrentándose. ― Tu hermano caerá ante ti ―dijo en voz baja y las imágenes mostraban a Derkno atravesando el pecho de Satír con su espada― y con él caerán todos sus aliados ―las imágenes se mostraban tal cual eran sus palabras. Tanto Derkno como los otros dos, curvaron sus labios en una sonrisa. Isayri arrugando el ceño, prosiguió con su premonición― hay una luz pequeña… ―hizo una pausa y mostró la pequeña luz que brillaba en una profunda oscuridad ―… ella tiene los ojos plateados… ― Explícate ―exigió Derkno. ― Un bebé ―respondió sin abrir los ojos― la hija de tu hermano. ― ¿Hija? ―arrugó su ceño―. ¿Satír tiene una hija?... Nunca ha habido una niña en la familia... Y sus ojos plateados, ¿a quién pertenecen? ―una pisca de temor nacía en su interior. ― Tú sabes de quien estoy hablando… ―jadeó sin aliento―. Debes matarla o ella te matará a ti ―su respiración se hacía cada vez más pesada. ― ¿Estás hablando de esa profecía? ―dijo casi en un susurro mientras apretaba sus manos con fuerza. En su familia había una profecía que anunciaba el nacimiento de un Kums con los mismos ojos del primer rey, ese Kums le daría de nuevo la paz que Ekhros perdería a causa de un enemigo poderoso que sería también un Kums. Estaba seguro de que una parte de la profecía se refería a él, pero hasta el momento, nunca creyó que la otra parte se cumpliría. ― Sí. Ella será tu muerte… a menos que la mates aun siendo inofensiva ―dijo mientras abría sus ojos y se soltaba del agarre fuerte de él, su reparación aún continuaba agitada ya que su maná había disminuido bastante. ― ¿Por qué la profecía se hace presente? ―preguntó Komram. ― Tal como lo dice la profecía; cuando Ekhros caiga en tinieblas por un Kums y toda esperanza se haya perdido… del pasado aparecerá un nuevo Kums de ojos plateados que le devolverá la luz ―respondió Vyrkon cruzando los brazos sobre su pecho―. Es obvia la razón por la que la profecía se hizo presente. El Kums de ojos paleados aún no había nacido. Hasta ahora. ― No me digas ―refunfuñó en voz baja. ― Diez años planeando mi venganza… no dejaré que esa estúpida profecía lo arruine todo ―recalcó Derkno― Komram, tú te encargaras de que esa niña nunca más vuelva a respirar. ― Es mejor que ese trabajo se lo dejes a Vyrkon ―intervino Isayri, Komram se giró hacia ella lista para atacarla verbalmente, pero Isayri continuó: ― Él no es tan impulsivo y estoy segura de que será más rápido en llegar al palacio antes que Komram. Derkno miró Komram y a Vyrkon sopesando las habilidades de ambos, y cuando habló de nuevo, dijo: ― Entonces será Vyrkon quien se encargué de esta tarea. ― ¿Está seguro de ello? ¿Piensa en encomendarle una tarea tan importante a Vyrkon, quien no pudo cumplir por completo con la última que le encomendó? Hacer hincapié en el pasado no fue del agrado de Vyrkon, se giró hacia ella dirigiéndole la peor de sus miradas, en esos momentos deseaba tanto poder acabar con su vida. ― Mi última tarea la cumplí por completo ―masculló éste apretando los dientes. ― Yo no lo llamaría completa si dejas a tu hermano con vida, ―lo miró a los ojos con burla y continuó: ― tu misión era asesinar a toda tu familia, pero decidiste dejar con vida a tu hermanito. Vyrkon desenvainó su cuchillo y colocó la punta afilada bajo la garganta de Komram, y aunque hubiese deseado causarle un pequeño susto él sabía que era imposible, Komram no era de las que se asustaban con facilidad, en cambio ella curvó sus labios en una sonrisa de satisfacción, cosa que hizo que su ira aumentara y presionara con fuerza la punta del cuchillo en la garganta de ésta, una línea de sangre brotó de la pequeña herida. Komram se inclinó hacia adelante haciendo que el filo del cuchillo se clavara más en su piel. Derkno observaba la escena con fascinación, le encantaba ver a la chica comportarse de esa forma, su instinto asesino y demente siempre estaba presente y eso era algo que no todos tenían. ― Suficiente ―dijo en voz baja haciendo reaccionar a los tres, miró a Komram y prosiguió: ― ya tomé mi decisión, será Vyrkon quien se encargue de esta tarea importante ―miró a hora Vyrkon― y ya que todos nos reencontraremos con viejos amigos, te sugiero que des por finalizada la última tarea que no concluiste ―Vyrkon bajó su cuchillo y asintió levemente con la cabeza. ― Supongo que la reunión ya terminó ―dijo Komram poniéndose de pie con el ceño fruncido. ― Sí ―dijo Derkno mientras se ponía de pie al igual que los demás― Pueden retirarse, excepto Komram, tú te quedas. Vyrkon junto con Isayri salieron del camarote de Derkno, ambos tenían una sonrisa satisfecha en sus rostros, el desprecio que sentían los tres, estaba claro entre ellos, pero Isayri prefería a Vyrkon que a Komram, en lo único que ellos estaban de acuerdo era en servir a Derkno, aunque tuvieran que contenerse de asesinar al otro. ― ¿Se le ofrece algo, mi señor? ―preguntó Komram con los brazos cruzados sobre su pecho, su mirada contenía rencor. Al contrario de Derkno, éste la miraba con una media sonrisa en sus labios, cruzó sus brazos detrás de su espalda y se acercó a ella despacio. ― Sé que mi decisión no es de tu agrado, ―se detuvo quedando a escasos centímetros de su rostro― pero tengo una misión especial para ti, por eso cambié de parecer. ― ¿Y cuál es esa misión? ―dijo en voz baja sin dejar su expresión molesta en su rostro. ― Una en la que te aseguro que obtendrás la venganza que siempre deseaste ―se inclinó y la besó, un beso lleno de necesidad contenida, muchos años sin sentir la cercanía de ambos hizo que el enojo de Komram desapareciera, extendió sus brazos alrededor de su cuello y él alrededor de su cintura apretándose fuertemente y disfrutando del salvaje beso. Cuando se separaron unos segundos él tomó su mano derecha y la levantó justo frente a ellos, miró el brazalete que siempre había mantenido con ella a excepción de cuando estuvo en prisión, y el cual había recuperado una vez había destruido el campo anti-magia, ese era el brazalete que le había regalado su padre. Komram no tuvo que decir nada, su rostro ahora mostraba una satisfacción que solo mostraba en la intimidad, sus ojos brillaron con la emoción de al fin obtener la venganza que deseó desde el momento en que asesinaron a su padre. ― Será un placer realizar esa misión ―dijo, ambos se deshicieron de sus ropas, el deseo por sentir el placer del otro era cada vez más grande. ― Cógeme tan duro como siempre ―masculló excitada. Y así lo hizo, de una estocada entró en ella y cada envestida era más fuerte, sus gemidos se fusionaron convirtiéndolos en uno solo. -------------------------------------------------------------- 4. Blora, es una bola de cristal que contiene acumulada una potente energía.
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