— Alexander Undersom — Entré en los vestidores. Mi ropa de entreno se pegaba a mi cuerpo, bañado en sudor. Fue un entrenamiento fuerte y todos estaban en las mismas circunstancias que yo. La humedad se podía palpar en el ambiente. Me acerqué a mi casillero y me fue imposible no recordar la vez que me pillé a Lyssa husmeando en el. Recordé el beso que le di después de eso, su mirada nerviosa. ¿Por qué tenía que ser tan jodidamente hermosa? No le bastaba con estar en mi vida, también se colaba en mis pensamientos. Sentí unas bruscas palmadas en mi espalda y no fue necesario mirarlo para saber de quién provenían. —Tengo un plan sano. Jugamos FIFA y pedimos pizza ¿Va? —propuso Anthony mientras se sacaba su suéter—. Debemos descansar para el partido de mañana —Se sentó en una de las bancas

