Jino Terminé de hacer el currículum y lo imprimí. La señorita de la biblioteca habia sido muy amable en prestarme la computadora e impresora, de no ser por ella, me habría visto obligado a volver a casa. -Muchas gracias.- le dije. - De nada.- ella me sonrio. Hice una reverencia y salí, tomé aire y mucha fuerza de voluntad volví al café. Suspiré tranquilo al ver un mozo diferente, y otros guardias. ¿Son diferentes en la mañana y la tarde?. -Buen dia.- le dije a uno de los guardias.- ¿A quién debería dejarle mi currículum? -A ella.- el guardia señaló una de las mesas apartadas. -Gracias. Me dirigí hasta la mujer, y cuando ella levantó su cabeza, pude ver que se trataba de la persona que había ayudado hacia algunas noches. Ella se sorprendió al verme, pero luego sonrio y se puso d

