Una nueva vida

2016 Words
--¡Felicidades amiga por tu grado!- dice momo Ely, mientras se le aguan los ojos. Espero que todos tus sueños se hagan realidad. Y mientras dice esto llora, Danzo la mira y sonríe con ternura. -Así que te vas mañana- me dijo el señor McKelist. -Así parece profe, ya mañana tengo que partir. - Temprano partimos de aquí a Holanda y no he terminado de hacer maletas-Sonríe, mientras su hermana del alma abre los ojos sorprendida y se debate entre la alegría y la tristeza. Ely fue de compras el lunes .El Chofer dejo mensaje de que llegaría a las 8:30 pero nunca lo leyó porque se quedó tarde repasando y estaba agotada entre su tesis y revisar su armario. -BRR, brr- Suena el celular de Elaysa. -Hallo, señorita Elaysa, me mando el señor Nelson a buscarla estoy cerca de su edificio. -Dese una vuelta porfa, no estoy lista aun. El chofer llego y aparco cerca de su lugar para esperarla. Quince minutos más tarde un auto n***o, una limusina estaba en la panadería de enfrente de su edificio esperándola. Elaysa salió para tomar el auto que la llevaría a iniciar los primeros pasos de su destino. Ya era de tarde cuando Elaysa regresó al apartamento apurada, cargada de trajes para salir, de zapatos, solo lo que necesitaba para su viaje con la tarjeta que había dispuesto su jefe para gastos, mientras gastaba pensaba en economizar pues resultaba el gasto innecesario de una fortuna. Compró una maleta nueva en donde colocaría todos los enseres nuevos y aquello que ella tenía y que iba a llevarse para el viaje. Con alegría pensaba en esta nueva aventura y pensaba también en el apuesto hombre con el que trabajaría. Se le fue el tiempo tan rápido, que tuvo que regresar, dejar todo en casa y luego fue a la práctica de tesis en la universidad. Regreso agotada al hogar ya en la noche, su Momo llegaba después de las diez, así que se durmió leyendo. Ya se había arreglado el cabello y le puso rizadores, preparo su ropa para la presentación. Al día siguiente se levantó temprano para estar lista a tiempo pero no eran las únicas presentado ese mismo día, así que se retrasó todo porque el primer grupo no estuvo a tiempo. Cuando terminaron eran las 2 de la tarde. Al terminar se despedían. -¡Hay amiga, espero que regreses a tiempo para la boda de tus amigos!- dijo esto haciendo un puchero. -¡Claro que si eso será un hecho!- dije nostálgica y los ojos llorosos como mi amiga. Estaban en una cafetería cercana a la universidad. Le fue excelente en su sustentación, sacaron la máxima calificación. -Te encargo mis papeleos para acreditación y el diploma me lo guardas para cuando regrese, - le pidió Elaysa a su amiga. -No te preocupes, es una orden- responde momo tranquila, mientras sonríe. _______________________________________________________________. Mientras estaba recostado en mi cama después de estos días de arduo trabajo en donde organice l empresa para poder irme un mes a Ámsterdam y luego un mes a España pensaba en la deliciosa creatura que apareció en i despacho. -¡Señorita Leerner , Mmm!, -es una mujer hermosísima. Yo que me había dispuesto alejarme de las faldas y concentrarme en impulsar mi negocio después del desastre de hace dos años y la traición de la maldita mujer con quien pensé pasaría el resto de mi vida, quede como idiota cuando vi aquel monumento de mujer esa mañana en mi oficina, tuve que sentarme y cruzar las piernas para disimular la erección y hacer alarde de mi autocontrol para no quedar avergonzado frente a ella. Cuando la llame para decirle lo dl puesto ella me transmitió jovialidad, su animo y alegría, tiene su carácter, la voy a dejar ser, pero en donde quiera correr aprieto la rienda, a las mujeres bajo mi cargo las domino yo y no al revés. Una vez permití cierta libertad y termino mal. Mi exnovia me destrozo, me hizo creer que era inocente y jugaba a dos bandas conmigo y un millonario inversionista a ver a cuál de los dos casaba. Me aleje pitando sin decir nada. Solo dos cosas le dije, que se quedara con el oro tonto útil porque si se quedaba conmigo la hundiría hasta el fondo por sucia y mentirosa. No puedo negar que hace unos Cromados deliciosos y que pensar en ella montándome me ponía ardiente, pero no más, después de esa decepción. Veo en los ojos de ña señorita Lerner , deseos de aprender, una profesional en ciernes, pero también promete ser una amante ardiente. -¡Basta!, no puedes follarte a todas tus secretarias personales- me digo a mi mismo como un loco. La última la despedí porque me perseguía en internet, enredes y parecía un perro en la puerta de mi oficina que gruñía a cuanta mujer pasara por allí. Admito que he sido un mujeriego, que puedo hacer si se que soy irresistible.-sonrió para mí mismo- -¡Voy a portarme bien con la señorita Lerner!- digo en voz alta. Que Dios me ayude porque si es por el otro, estoy frito. Mañana empieza otra pagina en mi vida, estoy ansioso por saber quién es ella y que es lo que tiene que ofrecer a mi empresa. _________________________________________________________________ Mientras cavilaba retozando feliz, de regreso en el apartamento, bostezaba del agotamiento. De las emociones del día, quedó rendida en la cama y no se levantó más hasta ya avanzada la madrugada cuando se levantó asustada porque el teléfono sonó. -Brr, brr, - sonó insistentemente, varias veces. -Halo Buenos días- contestó somnolienta mientras se restregaba los ojos. - ¿aún no te has levantado Elaysa, ya es hora de prepararte, mande al chofer a buscarte. - ¿Quién me habla qué hora es?, decía el Elaysa mientras miraba la hora. - ¿y quién más te va a hablar a esta hora?, tu jefe. ¡levántate y vístete tenemos que llegar dos horas antes para registrarnos y poder tomar el vuelo a tiempo!, dijo con sorna. Elaysa saltó de la cama como un resorte asustado - ¡Señor Nelson!, ¿cómo está?, hay disculpe me he quedado dormida, estaba tan cansada del día de ayer de todas las emociones del día. En un momento me baño y me preparo no se preocupe estaré a tiempo. Corrió Elaysa hacia el baño y al mirarse al espejo con el cabello desgreñado, se asustó. -Dios mío y no me he hecho nada en la cabeza. ¡Bueno tendrá que ser el cabello amarrado!, así que se peinó como pudo se vistió rápido con unos pantalones de mezclilla, una camisa sencilla, un abrigo, por suerte había preparado su maleta. Al bajar el chófer ya la esperaba, con nostalgia se volteó a mirar el edificio en donde vivía y se despidió. -¡Hasta pronto! Entro o en el auto que la llevaría hacia el aeropuerto. Al llegar al aeropuerto encontró a Andrew en la fila con los tiquetes de avión, hicieron los trámites pertinentes con el equipaje y luego caminaron deprisa rumbo a la puerta de abordaje. Ya al subir al avión, ella iba caminando delante de Andrew y supuso sentarse en cualquier asiento como si fuese en un autobús, sin fijarse en los números, pero por cosas de casualidad comenzó a observar a las personas que van delante mirando los tiquetes, así que decidió esperar a que Andrew le avisará cuando tenían que sentarse. Andrew tocó su hombro y le indicó los asientos que les correspondía, al parecer él no se dio cuenta de lo que ocurría, ella respiró aliviada por esto. Ambos tomaron sus asientos. Elaysa estaba un poco preocupada, pues era la primera vez que tomaba un avión, Andrew la miraba de reojo sonreído, pues intuía la situación. -No te preocupes Elaysa es más seguro un avión que un carro te lo puedo garantizar. -Eso espero, ojalá que este pájaro no se vaya a caer, de solo imaginarlo me da escalofríos. Mientras Andrew le colocaba el cinturón de seguridad y sonreía. De pronto, Andrew sonrío de manera profunda y de buena gana por sus expresiones y ella pensó en lo sexy que se escuchaba el sonido gutural de su voz, quedan mirándose El uno al otro y en un instante él quedó mirando sus labios, de pronto un silencio incómodo y ella se puso nerviosa, comenzó a titubear e interrumpió diciendo voy a pararme a al baño. De un impulso, trató de pararse, pero los sujetadores del asiento Se lo impidieron y el sonrío. -Tendrás que esperar a que despegue el avión, no te preocupes todo saldrá bien. Andreu comenzó a pensar que su manera de reaccionar fue cómica y a la vez tan tierna. Era refrescante pasar por la nueva experiencia de una persona, a pesar de ser una actividad muy común en su vida, el viajar. -Creo que lo pasaremos muy bien te lo prometo-, indicó Andrew. Elaysa, se sonrojaba por la vergüenza de querer pararse Impulsivamente y no poder. El avión despego y ya a los diez minutos o quince, la azafata hizo el anuncio de que podían pararse en el avión. Elaysa no lo hizo, no se movió, se quedó tranquila y en este pensamiento después de la angustia del despegue, se relajó y se durmió pensando en todo lo bueno que le ocurriría en el futuro. -Debo ir al baño-, indicó Elaysa después de 2 horas de viaje en el avión pues no aguantaba más, las ganas de ir al baño. -como gustes-indicó Andrew Elaysa Elaysa se paró y fue al baño. Al terminar, se miró al espejo, estaba toda demacrada. Decidió entonces, retocarse y al ir a lavarse las manos, Ya con las manos enjabonadas, colocó la mano en el grifo del baño buscando el botón empujando el grifo para que saliera el agua, mas no se abría, no salía agua. Con las manos enjabonada, trato de ver cómo podía enjuagarse las manos muy preocupada hasta que se le ocurrió tocar con los dedos el punto rojo de debajo del grifo. Entonces, se activó el agua y estuvo lavándose las manos por cerca de 20 minutos, al intentar tocar el punto rojo de nuevo, donde supuestamente se abría la llave del agua para cerrarla, el agua no dejaba de salir del grifo. -Ahora sí, como carajos hago para que se apagueee- gimoteaba preocupada. Estaban en primera clase y no, ella no quería pasar vergüenza con el señor Nelson y que el a su vez pasará vergüenzas por ella, su asistente neófita, por haber dejado la llave encendida. -¡Hay señor!, ¿cómo se apaga esto?- mientras movía sus manos en el grifo y trataba de ver dónde apagar, tocaba el punto rojo del grifo y éste no se apagaba. -tun tun tun tun ¡Elaysa, Elaysa! ¿qué ocurre, por qué no has ido a sentarte?, escuchó una voz familiar. El señor Andrew del otro lado de la puerta. -¡Señor Andreu!- murmuraba la secretaria - No sé cómo apagar el grifo del agua-dijo casi llorando. - ¡He tratado de quitar la mano, pero no se apaga! Andrew comenzó a reír si poder contenerse y le dijo lo más bajo que pudo: -Elaysa, Retira las manos del grifo, eso tiene un sensor, ¡es increíble cómo no te pudiste dar cuenta! Del otro lado de la puerta, Elaysa se puso roja como un tomate, retiró las manos y en menos de un minuto el agua se detuvo, se retiró con alivio y con lentitud abrió la puerta, salió con las manos arrugadas, no se atrevía a mirar a los ojos al señor Andreu por vergüenza. -No te preocupes, no eres la primera que le ocurre- le decía mientras contenía sus ganas de reír. Ella caminó delante de él ,mientras, las personas la miraban de manera sospechosa. Tomó su asiento, tomó el auricular que estaba en su asiento, se lo colocó, cerró los ojos para no ver al señor Andrew muriendo de la risa por esta tontería que acababa de hacer
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