Andrew y Elaysa

1051 Words
Andrew y Elaysa El almuerzo fue tenso. Elaysa intentó mantener la conversación ligera, pero Tim estaba pesado, ella no ponía mucha atención pensando en la reacción de su jefe. -¡Me gustas mucho! - de inmediato tuvo toda su atención, en verdad es un maestro de la expresión oral, sabe captar a su audiencia, quede mirándola como atontada, como si no supiera lo que el pensaba, claro que lo sabia, lo que no sabía era que se atrevería a decírmelo. -¡Quiero tener algo conmigo!.- agache mi cabeza, la ira se me reflejo en los pómulos y se dio cuenta porque inmediatamente empezó a recular su discurso, pero era tarde. -Mira Tim, no soy mujer de esas de “tener algo”, conmigo la coa es en serio. Si quieres ser mi amigo, magnifico, en lo otro no estoy interesada., con permiso debo regresar a mi puesto de trabajo- dije tratando de escapar de la situación. cuando me iba a poner de pie tomo mi mano y lo observe. -lo volveré a intentar- retire mii mano de su mano y lo deje sentado en la cafetería- Al regresar Mia me dijo : - Vas a lograr que el jefe rompa todas las ventanas del edificio si sigues aceptándole invitaciones a Tim y yo le conteste frutada que no tengo compromisos con nadie, que solo fui a almorzar y que no tengo la culpa de que Andrew tenga complejo de huracán. - Te está esperando- quede de una pieza, muy preocupada. Antes de entrar, tome la perilla, respire hondo, tranquilice mi corazón y entre. Andrew estaba sentado en la ventana, con un cigarrillo en la mano y en la otra mano en el bolsillo de su pantalón azul oscuro, estaba sumamente guapo, verle en ese estado absorto y tan serio me tomo por sorpresa, hasta parecía ofendido. Andrew la miro largamente mientras le daba una calada al cigarro y la miraba, camino hasta su escritorio y se paró frente a mi mientras botaba el humo. Su voz gélida perforo mis huesos y mi corazón. -No pudo evitar preguntar: “¿Por qué aceptaste salir con él y no quieres nada conmigo?”-Elaysa lo miró directamente a los ojos, su calma era como la de una bahía antes de la tempestad. -Andrew, esto solo fue un almuerzo con Tim. No significa nada más- Andrew respiro impaciente, apretó los labios, estaba poniéndose pálido, apretó las manos. -Te las das de profesional, ¿y los sentimientos de las personas que? Te pedí que cedieras ante lo que sentíamos y como cobarde huiste de mí, como si yo fuese el diablo y con el si le permites ciertas conversaciones que Dios sabrá que te habrá dicho…. - Dime – tomo mi mano con fuerza, lo mire como ciervo encandilado.-.¡No me gustan los juegos! - ¿A que le temes? – luche por zafarme, pero sus manos eran acero. - -¡suéltame, Andrew! - me acorralo y camino hacia mi mientras yo retrocedía y se me acababa el espacio porque me tope con la pared a mi espalda. - ¡maldita sea, dime a que le temes! - Gemí llorando, luce, fue inútil. - ¡Tú quieres jugar conmigo, no soy una cualquiera! - grite como desaforada. Me agarro las muñecas y las puso arriba de mi cabeza. - ¡Te he tratado como una maldita puta!, dime, ¿es así?, ¡dime carajo! - no conteste, congelada de miedo ante la tempestad delante de mí llamada Andrew. Ante la ausencia de mi respuesta sentí que su enojo se exponencio. - - ¡Maldita sea- dijo frutado y me apretó contra la pared, mis manos estaban encima de mi mientras apretaba su cuerpo contra el mío y pudo sentir el poder de su pasión y de su rabia, mi espacio personal era el suyo , mi aliento y el de el eran el mismo! - Con una mano tomo mis dos manos, mientras la otra la bajo por mi cabeza hasta mi moño y lo soltó, dejando libre mis cabellos. Su mano paso sobre mi camisa de seda, mi chaqueta no la tenía puesta, saco la blusa de mi falda y metió la mano dentro de ella y así llega a mis pechos, los cuales masajeo. - -mmm-gemi de placer y el gruño mientras me invadía con sus labios. - ¡Me estas volviendo loco! - dijo de manera sensual, ronco, apasionado. Prosiguió masajeando la punta de sus senos y Elaysa trago grueso mientras una ola de calor subía por su vientre. -Trate de ser civilizado, pero no puedo. todo lo que puedo hacer es pensar en ti- besaba su cuello, subi su blusa de seda y me deleite en chupar y marcar su pecho izquierdo, algo fuerte, caliente, y ella estaba hecha mantequilla. - Tu, tu, revoloteando alrededor de mi como una maldita polilla alrededor de la fogata y hasta pensé que lo hacías adrede, decidí que te enterarías de quien soy, esto soy gracias a ti un maldito lujurioso-. Decía casi con enojo, mientras la lamia, bajo su mano y subió su falda para ver un liguero, lo más focking sexy que vio en mucho tiempo, su culo generoso se tragaba la ropa interior y yo estaba extasiado. Metí la mano dentro del panti y acaricie su vulva mojada y fue una puta tortura para mi, busque entre sus pliegues y ella jimio desesperado. - Andrew por favor, por favor- la tenía una risa malévola- ella sintió derretirse porque, aunque parezca increíble, era el primer hombre que la invadía de esta manera y le gustaba, este Andrew, su dominancia, su pasión. - Tu solo quieres tenerme, y después me dejaras, ¡quiero ser de mi esposo!, ¡quiero ser de una sola persona! - Su lamentosa justificación, tan débil como la hebra de una telaraña, fue resistente ante la contundencia del deseo de él. Andrew se detuvo en ese momento, lamio sus dedos, la probo, como consolándose mientras la miraba como si fuese el mismísimo diablo. Los segundos fueron eternos hasta que el hablo y luego la soltó. Su pregunta la dejo fría en ese mismo lugar, mientras su jefe la dejaba toda descuadernada, despeinada, húmeda y arrebatada por aquel impulso de celos pasionales de su jefe. -
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