Biblioteca

1315 Words
¡Oh, vamos! Muevo mi mano intentando conservar la calma, mientras un humo color lila sale de esta. Aprender magia... bueno, aprender este tipo especifico de magia por mi misma, sin un maestro, solo a partir de los libros era complicado. En especial siendo una niña pequeña. Pero la determinación es algo que tengo bajo la piel y la rendición no está en mi naturaleza. El punto es que debía retirar un libro especifico del estante enorme de la biblioteca, sin tocar o mover otra cosa. Puede que no suene complicado, pero soy una niña, y aprendo solo leyendo. - Vamos, vamos... - murmuro moviendo mis deditos en dirección al libro, pero solo se movían los otros libros... ¡Rayos! Luego de unos momentos de intentos fallidos, logro retirar el libro sin mover ninguna otra cosa. Sonrío emocionada... hasta que el estante comienza a temblar, haciendo que los libros caigan, incluyendo el mismo estante comienza a inclinarse - ¡No! ¡No! ¡AHHH! - grito y me cubro con mis brazos, sosteniendo con magia el estante para que no caiga sobre mi. Siento unos apresurados pasos que se acercan hasta unos metros, que según creo antes de que comience el estante que se tambaleaba. Escucho una exclamación femenina y siento como otra magia controla el estante, pero yo intensifico el mío. ¡NO MORIRÉ TAN PEQUEÑA APLASTADA POR ALGO QUE AMO! No, no me refiero a la cosa de madera, si no a lo que se pone en la cosa de madera. - ¡Debes soltarlo! - escucho que gritan, sé que se refiere al estante, pero niego cerrando los ojos con fuerza... pero los abro ampliamente al reconocer la voz de quien me habló. ¡Mi Reina! - ¡Tienes que soltarlo! - mis ojos se volvieron a cerrar con fuerza. Tenía miedo, pero se disipa cuando siento como me rodean unos brazos y me obligan a bajar los míos. ¡Pero ahora seríamos dos los aplastados! - Sueltalo, estarás bien... - esa voz... abro los ojos apenas viendo verde, n***o y dorado del traje que me rodea. ¡El príncipe Loki! ¡Rayos de nuevo! Suspiro. Bien. Tengo una idea. De mi tercer auto-clase. Suelto el estante al mismo tiempo que nos cubro con una barrera, aunque no sé que tan segura es. Luego de unos segundos de ruidos en los que no abro los ojos siento unas pisadas acercarse a nosotros y dejo caer la barrera. - ¿Están bien? - pregunta un tanto asustada la Reina Frigga. El príncipe Loki se separa y pone una mano en mi hombro. - ¿Estás bien? ~~ Años después ~~ - No entiendo que tienes en contra de la literatura midgardiana, Loki - digo mirándolo mientras él frunce el ceño. Estábamos en uno de los sillones de la biblioteca yo estaba sentada y él recostado con sus pies sobre mis piernas. - No tengo nada en su contra, simplemente no la prefiero... - ruedo los ojos y quito sus pies de mis piernas - ¡Hey! - me levanto del sillón bajo su mirada y me paro donde él tiene la cabeza, lo levanto y me siento para que después recueste su cabeza en mis piernas sonriendo. - Calla y escucha, Loki - digo antes de empezar a recitar un soneto, del libro que tenía entre las manos. Pasaron varios años desde aquel incidente con el estante, desde entonces, la Reina Frigga insistió que los acompañe y practique mi magia con su ayuda. Con Loki, cuando las lecciones acababan, seguíamos en la biblioteca por horas. Estúpidamente, aunque también por obviedad, en cuanto dejé de ser una niña no pude evitar que mis sentimientos por el azabache cambiaran. Aunque se me hacía imposible que los sentimientos fueran correspondidos, y tampoco me preocupaba mucho que lo fueran. Simplemente lo dejaba pasar. Loki me miraba atentamente, mientras yo seguía leyendo. Pero luego de unos segundos cierra los ojos levantando los costados de sus labios en una ligera sonrisa. Causando que yo sonría también. Termino de leer y dejo el libro a un lado observándolo con una ceja arqueada. Pero él sigue con los ojos cerrados. Así que vuelvo a tomar el libro y sigo leyendo... Tú estás aquí. Ah tú no huyes Tú me responderás hasta el último grito. Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, y tienes hasta los senos perfumados. Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. Hasta te creo dueña del universo... - Detente ahí, por favor... - murmura y detengo mi lectura. Él me mira intensamente logrando sonrojarme. Sonríe ligeramente, aún con su intensa mirada. - ¿Qué? ¿No te gustó? - pregunto arrugando ligeramente la frente. - Si, pero aún así no lo prefiero a los nuestros... - ruedo los ojos y me remuevo en el sillón. Él frunce el ceño y con una de sus manos para mi movimiento. Me paralizo en cuanto su mano toca mi pie - No te remuevas... estoy cómodo - dice cerrando los ojos. - Pero quiero levantarme, Loki - digo suprimiendo una sonrisa y sin luchar por esconder el sonrojo obvio que está en mis mejillas. Lo escucho suspirar antes de levantarse, pero en el camino a enderezarse por completo besa mi frente y se levanta. Me levanto ante su mirada, y voy a dejar el libro en su respectivo estante. En cuanto regreso, Loki se encuentra aún el sillón y con un libro en sus manos. Me indica que me siente donde estaba antes y en cuanto lo hago vuelve a colocar su cabeza en mis piernas. Abre el libro y comienza a leer poemas, pero de Vanaheim. Yo tenía una mano en su pecho y otra en su cabello. Este hombre era perfecto. Cada tanto lo noto desviar su vista del libro y mirarme por un segundo antes de volver a la lectura. Estaba tan perdida en mis pensamientos sobre él que no noté cuando dejó de leer, hasta ahora. Su vista estaba completamente fija en mi. Lo miro de regreso. Una de sus manos viaja hasta mi mejilla, corriendo un mechón de cabello detrás de mi oreja. Acaricia mi pómulo comenzando a elevar su rostro al mio. Mientras también eleva la otra mano a mi otra mejilla. Por inercia yo también inclino mi rostro hacia el suyo. Cuando sus labios rozaban los míos se detuvo. - Por favor, Loki... besame de una vez...  - murmuro causando que nuestros labios se rozaran aún mas. - Tus deseos son ordenes - murmura antes de acabar la distancia de una vez. Era lento y suave... era simplemente perfe... - ¿Loki? - la voz de Frigga interrumpe el momento causando que nos separemos. Ambos nos levantamos en silencio. Loki me dirige una mirada de disculpa, al tiempo que crea una flor con su magia. Me extiende la flor y la tomo entre mis manos observándola cuando una presión en mi mejilla me hace abrir los ojos sorprendida, llevo una mano mi mejilla y labios apenas rozando la yema de mis dedos con la piel.   Giro mi vista hacia Loki, pero el ya se había alejado hacia donde su madre. Suspiro mientras vuelvo a ver la flor con una sonrisa antes de atraerla hacia mi soltando otro suspiro de idiota enamorada. - ¡Al fin! - exclamo eufórica dejándome caer en el sillón y esperando ansiosa el día de mañana.
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