Lograr que él Dios del Engaño pudiera estar en midgard, fue bastante complicado.
Fue sometido a votación por los vengadores, obviamente hubo algunos a los que no les agradó la idea, como Clint. Pero la mayoría lo aprobó. Thor porque bueno, era su perturbado hermano. Steve, porque le pareció hipócrita que él habiendo pedido una oportunidad para Bucky, no quiera dársela a Loki. Y pues Tony... Tony creo que apenas sabe que es el rencor. Los gemelos dijeron que si a ellos le dieron una oportunidad, Loki también la merecía. Vision porque bueno, no creo que pueda contradecir a Tony. Y yo, porque tener un muuuuuuuuuuuy atractivo Dios correteando por la torre no me pareció mala idea.
...
Tal vez eso estaba de más o tal vez no, solo el tiempo lo dirá.
Ahora, de alguna forma varonil, Loki y Steve terminaron luchando en el gimnasio.
Con forma varonil me refiero a que, Steve primero preguntó a Loki porque no entrena y siempre se la pasa leyendo. Justo antes de que Loki responda, Thor, el bello Thor, TENÍA que hacer un comentario sobre que por eso perdió contra ellos.
Y Loki se indigno, como yo también me indignaria, y terminaron en una lucha en el gimnasio.
Yo cuido el libro que Loki leía antes de que todo esto empiece.
No presente quejas. Porque ver a Loki, con los músculos tensos, expresión sería y apaleando a Steve.
Obviamente no llegaron a mucho, porque solo iban a demostrar que sabía luchar. Y quedó perfectamente demostrado. Mis hormonas son testigos de ello.
En cuanto terminaron, se separaron como si nada. Tal vez yo debería entrenar también... solo tal vez.
Loki se acerca a mi lentamente con una sonrisa en sus labios y me tenso sonrojandome. Pero él solo toma leeeeentamente el libro de mis manos y sale del lugar. Y no es hasta que sale, que suelto él aire que contenía.
- ¿Estás bien, ____? - pregunta Tony, mirándome burlón y divertido.
- Claro, ¿porque lo preguntas? - Steve se sienta junto a mi con una sonrisa de diversión.
- Porque te quedaste estática cuando Loki se te acercó - dice tranquilo Steve y Tony rueda los ojos.
- Por la tensión s****l que emanas cuando Loki se te acerca - y la sonrisa del Capi se borra.
- Tony, deja de ser tan grosero.
- Y tu deja de ser tan... virgen.
- Y ustedes dejen de odiarse para besarse - río bajito y ambos me miran con el ceño fruncido para comenzar a discutir entre ellos.
Suspiro frustrada por estar literalmente en el medio de ambos, pero al notar que apenas me prestan atención me levanto y me voy en completo silencio.
Suelto una carcajada al salir del gimnasio sosteniendome el estómago.
Camino por el pasillo donde están todas las habitaciones, y freno frente a la puerta de Loki pensando. Me acerco para tocar pero sonrío divertida.
- Loki - toco una vez - Loki - toco otra - Loki - toco otra - Loki - y la puerta se abre con un Loki apenas con el ceño fruncido.
- ¿Quién demonios toca así la puerta?
- La persona que es la razón de mi existir - su ceño se frunce más y río ligeramente -. ¿Puedo pasar? - pregunto y él frunce el ceño más a punto de decir algo pero suspira haciéndose a un lado.
- Claro, adelante - asiente y paso mirándolo de arriba a abajo, notando una sonrisa burlona.
- ¿Disfrutando el paisaje? - arquea una ceja y me sonrojo parpadeando varias veces para aclararme la garganta.
- Eh, no... vine a revisar que... estuvieras bien, físicamente - digo despacio y suspiro mirándolo. Su sonrisa de diversión crece más.
- Oh, ¿entonces me crees débil como para pensar que Rogers lograría herirme, a mi, un Dios? - pregunta mirandome divertido.
- Eh... no... pero Steve es fuerte y entrena todos los días... asi que no esta de más revisar, por algún moretón o algo - digo pausadamente y paso saliva mirándolo. Su sonrisa cambia a una de malicia y me rodea para ir a sentarse en el borde de la cama.
- ¿Entonces quieres revisar? - pregunta divertido mirándome y muevo la cabeza asintiendo. Su sonrisa no hace mas que ensancharse. Paso saliva mirándolo nerviosa - ¿Algún problema?
- N-no... - me aclaro la garganta - No...
- Excelente - dice sonriendo ampliamente y se quita la camisa de un momento a otro y abro los ojos de par en par sonrojandome cual tomate y doy varios pasos atrás.
- ¿Qué haces? - pregunto como puedo, evitando tartamudear.
- ¿No dijiste que me revisarias a ver si no estoy lastimado? Pues adelante - dice mirándome burlón. Suspiro tomando aire y me acerco a él.
- Si, si... eso dije - digo y me siento a su lado, conteniendo los nervios. Se queda tranquilo sin hacer otro comentario, pero aún mirándome como si fuera una reproductora de DVDs, reproduciendo una y otra vez a Thor siendo golpeado por Hulk.
Es evidente que no tiene un golpe. Así que voy a levantarme.
- Bueno, estás... perfecto así que no tengo porque seguir y me voy a... - digo levantándome pero su mano toma mi muñeca con cuidado para jalarme sentada a la cama de nuevo.
- Todavía no revisaste mi espalda - comenta girandose para darme la espalda, pero aún siento su sonrisa burlona. Ya hasta se me grabó en la mente de tanto que la usó. Me sonrojo y llevo una mano a su espalda media hipnotizada.
Definitivamente estaba en perfecto estado, pero no dejaría pasar una oportunidad como esta.
Me quedo un tanto absorta con una mano entre sus omóplatos hasta que lo escucho reír.
- ¿Tengo algún golpe feo? - pregunta riendo y frunzo el ceño para darle un codazo en la espalda - Auch.
- Te lo mereces - digo cruzandome de brazos y él se gira a verme arqueando una ceja sonriendo -. ¿Qué?
- Nada... - niega sonriendo y se acerca a mi lentamente. Parpadeo varias veces y descruzo los brazos mirándolo acercarse sin dudar. Paso saliva nerviosa notando como no deja de avanzar y suspiro bajando la vista a sus labios, los cuales sonríen ampliamente.
- Loki... - susurro apenas con un hilo de voz cuando siento una de sus frías manos en mi mejilla.
- ¿Si? - pregunta sonriendo, pero sin una gota de burla esta vez. Suspiro frustrada.
- ¿Podrías hacerlo de una vez? - arqueo una ceja - ¿O no te atreves? - pregunto burlona y lo escucho reír antes de presionar sus labios con los míos y comenzar a moverlos con habilidad. Suspiro profundamente siguiéndole el beso sin problemas, pasando una pierna por su cadera.
Él acaricia mi mejilla con su pulgar con una extraña suavidad que no pensé que tendría. Ruedo los ojos antes de enrollar ambas piernas al rededor de su cadera sin romper el beso lento.
JUSTO EN EL JODIDO MOMENTO EN QUE LA BENDITA PUERTA SE ABRE.
- ¡Cuernitos! Yo... - comienza un millonario y al vernos para - Le diré a Steve que yo tenia razón, les dejaré mi corbata en el picaporte, pero se consiguen otra la próxima - y cierra la puerta.
Ambos nos quedamos pensando mirando hacia la puerta y desvío mi vista hacia él para volver a besarlo.
No iba a desperdiciar esa corbata.