Llevar unos cinco cachorros abandonados al departamento hasta encontrarles un hogar, es, definitivamente, algo que lamentablemente todavía no he podido conseguir. Salvo claro de que me dejaran llevar mis dos perros luego del incendio de mi casa... Es decir... Creo que conseguí bastante, a decir verdad. Pero lamentablemente, no creo que los pequeños sean bienvenidos. Entonces voy al segundo viaje hacia el terreno abandonado dónde los dejaron, llevando al hombro mi mochila de Loki, que me salió un ojo de la cara, pero que al menos se salvó del fuego, con los tarros improvisados, la comida y la botella de agua para llevarles, y en la otra mi propia mascota, Cruella. Lo que si es cierto, es que el terreno en el que están es algo lejos y la verdad es que el terror de que les pase algo no lleg

