Punto de vista de Patricia
Es de mañana ya y luego del desayuno me siento en la mesa de nuestro pequeño comedor a hacer una de las mejores partes de mi trabajo: revisar cómo quedaron las fotos. El día de ayer fue agotador, llegué tarde a mi casa y Ceci hace rato ya estaba dormida. Hoy estará en casa de su novio, Aaron, luego de que termine su turno en el restaurante, así que tengo el departamento para mí sola por buena parte del día. Al encender mi vieja laptop y empezar a ver las fotos es como volver a estar ahí. Recuerdo el ruido de la gente hablando, la cara de las personas escuchando las charlas, el olor limpio del hospital. Es lo que me encanta de las fotos, vuelves a revivir todos los momentos, aun cuando ya sucedieron.
Luego de dar una rápida revisión y hacer algunos arreglos estoy muy satisfecha con los resultados y tengo un 90% de certeza que Rita va a estar contenta.
Inconscientemente voy a las fotos de Taylor. Recuerdo su actitud increíblemente fría y como me había corregido su nombre. Qué vergüenza y qué pedante el...Doctor Green. Evidentemente se cree muy importante. O lo es, según Rita. Para alguien que odia tomarse fotos, sus fotos se ven increíbles. No por que las haya tomado yo, realmente se ve imponente, con un aura como un rey, sobrio y elegante. Su ropa se ve impecable, como si valiera miles de dólares, ahora que lo pienso seguramente lo vale. Su estilo se ve maravilloso, hasta los cabellos rebeldes que se salían de su peinado se ven bien. Bastante frío pero que inspira respeto, ni siquiera tiene que sonreír para verse bien. Pienso en todo lo que tienen que hacer las modelos para verse bien, años practicando frente al espejo, estudiar las poses, que les queda mejor, cual perfil es el adecuado y el queda simplemente perfecto. Un poco más de soltura y podría ser un modelo, por lo menos en mi opinión. Su imagen necesita un poco de trabajo para hacerla más cercana al público en general y que no parezca un doctor estirado, rico de la gran sociedad, sino un buen tipo que ayuda a que la vida de todos sea mejor, pero sin duda podría ser la cara del proyecto. Más allá de que es atractivo, sin duda es brillante en lo que hace. Me encantaría dejar de verlo atractivo pero no puedo.
Hago un zoom a su cara, es claro que odiaba que yo estuviera ahí sugiriendo qué hacer y cómo posar. En la foto sus ojos son serios y fríos. Si los ojos son los espejos del alma, su alma debe ser algo como Groenlandia. Recuerdo cuando le acomodé el cuello de la camisa, me tuve que poner en punta de pies ya que él, con su altura, ni se inclinó un poco. Se veía profundamente disgustado por ese gesto, nunca me había pasado antes, era como si yo lo fuera a contagiar con alguna enfermedad y el preferiría tomar distancias o desinfectarse. En ese breve momento pude oler su perfume era maravilloso, suave y fresco como una mañana en el mar. Sentí por segundos la calidez de su cuerpo y pensé que quizás estuviera ¿nervioso? ¡No hay forma de que esté nervioso por mi culpa!
Me quedo absorta un poco más en su foto y recuerdo como le quedaba su camisa perfecta, como hecha a medida, seguramente era de marca y diseñador, suave y perfecta. Suspiro y miro a mi alrededor, mi departamento pequeño, mi cabello despeinado, mi cama desordenada, mi camiseta vieja de The Beatles que debe tener ya manchas, mi computador viejo que milagrosamente aún anda. Sin duda vivimos en mundos totalmente diferentes. Yo no tengo ropa de marca, con suerte me puedo comprar algo a final de mes. La ropa que tengo es funcional y sirve para abrigarme o verme relativamente presentable, no para encantar a otros o demostrarle a otros quién soy. Mi apariencia es sencilla y eficaz. Tampoco gasto mucho en maquillaje o perfumes, son accesorios de lujo que no me representan una necesidad. Cecilia siempre está en desacuerdo conmigo en ese punto, dice que como uno se presenta al mundo así lo ven. Quizás tenga razón pero para mí es excesivo y frívolo, tampoco es que tenga los dólares extra para gastar en eso.
La mayoría de mi dinero va en costear mi vida, el alquiler en un barrio no muy hermoso de la ciudad, servicio, algunas cosas para mi cámara ¡accesorios que son increíblemente caros! y en enviarle dinero a mi hermanita para que tenga una vida relativamente cómoda. Enviarle a mis tías para que cuiden de ella y lo que queda, es para ahorrar y así poder traerla a vivir conmigo. Estoy luchando para ser su representante legal y para ello tengo que poder demostrar que puedo mantenerla. Por otra parte, son trámites que, como todo, valen dinero. Pero solemos hacer ese tipo de esfuerzos por la gente que amamos, y ella es mi familia más cercana y daría el mundo por tenerla cerca.
De repente recibo una llamada de Rita, le mande algunas fotos vía mail y está obsesionada, usa un montón de adjetivos exagerados para describir cómo quedaron las fotos mientras yo me río. También me comenta que muchas personas van a quedar felices por ver mis fotos y que usaremos muchas en las próximas publicaciones del Hospital. Hago un pequeño baile de felicidad mientras hablo con ella por el teléfono. Y por lo que escucho está tramando algo, y eso me incluye para nuevos proyectos con el equipo de investigadores. No solo de fotos sino que quiere mi opinión en otras actividades de marketing, incluso mencionan que quiere que sea como su mano derecha, lo cual me honra infinitamente.
Sin embargo, por un lado me preocupa seguir tratando con este señor iceberg, pero por el otro significa que tendré más trabajos en el Hospital ¡Hasta podría ser un trabajo fijo! Soñar no cuesta nada, pienso, mientras organizo mi agenda para una próxima reunión en el Hospital. ¿Qué me depara estos nuevos acontecimientos? Realmente no lo sé, pero le rezo a todas las estrellas del firmamento que sea algo bueno. Tengo muchas ganas de dejar alguno de mis otros trabajos para tener un trabajo fijo de fotógrafa de verdad. Creo que mi hermanita y mi mamá estarían orgullosas de mí.