PERLA —Cariño —Adrien habló, llamando mi atención. Ambos nos encontrábamos recostados sobre una manta en el césped del parque, viendo las diferentes formas que formaban las nubes. Me giré para poder verlo. —¿Sí? —¿Qué dirías si te propongo matrimonio? Me eché a reír, negando con la cabeza. —Obviamente que no. Él me miró con una ceja arqueada, con un cierto dolor en su mirada. —No lo tomes a mal, mi amor. Pero aún no estoy preparada para algo como eso; mira que apenas me estoy acostumbrando a vivir con un solo chico —mencioné, levantando los hombros restándole importancia. —¿Y más adelante? —En un par de años hablamos de ello, ¿Vale? Un lento suspiro abandonó sus labios. —¿Qué no eres feliz así, Adrien? —Lo soy —se apresuró a decir, dedicándome una pequeña sonrisa—, solo

