Narra Nahuel Me fijé que tuviera todo en la mochila, miré el cuarto y suspiré. No tenía ganas de irme, pero papá me iba a pasar a buscar en dos horas. No quería volver a escuchar a mis papás pelear todos los días. Volví a mirar mi mochila, suspiré de nuevo y la cerré. De repente, sentí que Dani me abrazaba por la espalda, después, sentí que se apoyaba en mi hombro y me acercaba más a él. —¿Todo listo? —asentí—. ¿Me dejás algo tuyo? —¿Algo mío? ¿Para qué? —Para hacer de cuenta que todavía estás acá —sentí la cara arder—. Si te molesta, no hace falta. Abrí mi mochila, revolví las cosas, saqué la remera que había usado de pijama, me giré y se la di. Dani sonrió y me dio un beso corto. —Gracias. —También quiero algo tuyo. Te voy a extrañar mucho... —¿Qué querés que te dé? —pensé unos s

