El Rey Joshua estaba encantado con Elena, aparte de su gran belleza también era muy inteligente, prácticamente lo había conquistado por su manera de ser tan sencilla y ni hablar de su belleza. — Señorita Elena, gracias por querer ayudarme con mi situación — Este tomo la mano de Elena y le dio un besó. — Es un gusto y me gusta ayudar — Se puso roja al ver ese acto de parte del Rey. — Disculpa veo que te puse roja — — Su majestad es que yo soy una plebeya y no deberías tener estos actos conmigo — — ¿Me dejas tener estos detalles contigo?, me vas a ayudar y eso lo aprecio — — Creo que no es correcto rechazar una solicitud del Rey — — ¡Dime Joshua! — — Eso no sería correcto — — Bueno, entonces solicito que me llames por mi nombre — — Ja, ja, ja, eso es usar mis palabras en mi enco

