Al llegar Elena al centro de entrenamiento se fue a buscar a Deyna para conversar un rato con ella y con Jonathan no quería contarle mucho de lo que ocurrió con el Rey. — ¡Elena!, buenos días — — Hola Deyna, ¿Cómo estás? — — Bien, aunque voy a hacer todo lo posible para estar lejos de ese tipo — — ¿Tan malo fue ese besó? — — No es tanto el beso, sino que primero fue sin mi permiso y después que no me gusta que se crea mi dueño, que trate de obligarme a comportarme como esas mujeres de la capital sumisas y sin propósito en la vida — — Sí, ayer también le dije eso al Rey cuando me obligó a decirle por que estaba molesta — — ¿Y molesta por qué? — — Al igual que usted se molestó por las rosas de mi tatuaje y por ese protocolo de esposas, además, de que me dijo que él puede elegir inclu

