Deyna despertó y miró al techo donde suspiró fuerte, era una completa vergüenza el saber que había perdido y por primera vez desde hace mucho tiempo había roto su récord. — Mi amor, ¿Estás bien? — — Sí, solo que con el ego golpeado — — Eres demasiado fuerte y me gustaría entrenar con usted, claro si mi futura esposa me deja y quien sabe que más me puede enseñar — — Pensé que una mujer no debería estar en el campo de batalla — — Ja, ja, ja, sí, pero mi mujer es todo un afrodisíaco que me encanta verla en sus elementos y es tan diferente a las demás que no me interesa para nada verla en un lugar así y además me estoy volviendo loco por estar entre sus brazos — — ¡Humm!, eso me gustó escuchar — Fran le dio un beso a Deyna del cual lo empujo sobre ella y se acordó en su pecho donde aun

