Nana vendió la mansión de su señora para poder vivir en el campo, dar servicios médicos y así cubrir las necesidades de Elena. Le pareció lo mejor decisión ya que al estar en la ciudad todo era más caro y pronto el dinero de su señora se terminaría.
— Nana, ¿Qué haces? —
— Elena, ¿Qué le he dicho de estar acá donde están los medicamentos de los enfermos? —
— Que es peligro, porque hay sustancias peligrosas y cosas que se cocinan con alto fuego —
— Así es mi niña, aún eres muy pequeña y es peligroso —
Elena se quedo mirando el laboratorio y solo le dio una leve sonrisa a su Nana por la desobediencia que tuvo.
— ¡Buenas! Disculpen por interrumpir, pero mi señor está enfermo y ocupo de su ayuda, el dinero no es problema —
— Claro ya los voy a atender, un momento y Elena vamos no te puedo dejar acá sola —
— ¡Sí Nana! —
Nana cerro la puerta para evitar que Elena entrará y se quemará. Se dirigió a la zona que había habilitado para atender a los enfermos.
— ¡Buenas tardes!, ¿Me puedes decir tu nombre y que tienes? —
— Doña Nana, soy Pablo Cartin y mirando una mercancía que compre me ha picado un alacrán, me duele y creó que estoy empezando a tener calentura —
— Por favor a recuéstate en la cama y déjame revisarlo — Pablo hizo caso y se acomodó mientras Elena veía en la silla donde la había sentado Nana.
— Sí tienes calentura y será mejor que te ponga unas hiervas donde te pico el alacrán, mientras tanto Elena puedes por favor ir colocando trapos con agua fría al señor para ir por las hierbas —
— Sí, puedo hacer eso —
Elena se subio a una banca y puso una gran sonrisa al ver que podía ayudar a su Nana y que no la regañara por estar ahí.
— ¡Hola!, soy Elena —
— ¡Hola Elena!, eres una niña muy bonita y estudias —
— ¡Aún no!, tengo 5 años y sé que el otro debería empezar a estudiar, pero no sé si Nana podrá mandarme a estudiar —
— ¡Ya veo!, gracias por curarme Elena —
— Es un gusto y me gusta mucho ayudar —
— ¿Y te gustaría ser enfermera o médico al crecer? —
— Me encantaría, con Nana estoy aprendiendo mucho —
— Don Pablo, voy a colocar estas hiervas con unas vendas, dentro de un par de horas empezará a disminuir el dolor — Nana muy feliz de que ella quisiera seguir el legado de su señora.
— ¡Sí, gracias! —
— Elena, yo voy a continuar, si quieres puedes ir a jugar y no la quiero ver en la sala de las medicinas —
— Está bien Nana, hasta pronto señor —
— Hasta pronto princesita —
— Doña Nana, soy director de la escuela de preparación de niños y jóvenes para servir al Reino de Rosell, me gustaría darle la oportunidad a Elena de estudiar ahí y veo que es muy inteligente —
— Don Pablo, gracias por la oportunidad, pero no tengo el dinero suficiente y acá lo que entra ayuda solo a los gastos básicos y es la escuela más cara de esta región, sino me equivoco —
— Doña Nana, de verdad me gustaría que ella estudie y podemos hacer un trato si gustas —
— ¿Un trató? —
— Sí, le doy la oportunidad de preparar a Elena a cambio de que cuides la salud de mi hijo, desde pequeño ha tenido problema de salud y necesita constantemente que lo estén revisándolo, ¿Qué te parece este trató? —
— ¡Don Pablo!, Elena es muy inteligente y aprende rápido, cuando decidí cuidarla le prometí a mi señora que le daría todas las herramientas para que esté bien y dicho esto, acepto él trató —
— Bien, el lugar es lejos de acá, entonces podrá viajar con mi hija el próximo año, ella también va a empezar a estudiar —
— Espero lleguen a ser grandes amigas, Elena acá pasa sola y compartir con otros estoy segura de que la va a poner muy feliz y le gusta socializar, como has visto ayudar también es algo que le fascina —
— Me parece muy bien y valoro eso en mi escuela —
Don Pablo miraba como jugaba Elena, era curiosa y le gustaba descubrir todo a su alrededor al igual como era su hija también, esperaba que llegaran a ser muy buenas amigas, de eso no tenia dudas.