Mientras tanto en el palacio dentro del centro de la ciudad el Rey Joshua estaba analizando todo y enviando a investigar cualquier pista que lo lleve a su hermano.
— Rey Joshua, hay rumores de que su hermano está en la zona sur del Reino y que está reclutando traidores — Le comentó su asistente.
— Preparen todo e iré de inmediato a confirmar esos rumores, mientras tanto quiero que refuercen el Reino y empiecen a reclutar a las fuerzas ocultas, que investiguen bien que es lo que planea mi hermano —
— Sí y de inmediato, mi Rey —
— Amigo, ¿Estás seguro de acabar con su hermano? —
— Fran ha traicionado el Reino, mató a mis padres y amigos, por supuesto que estoy seguro de esta decisión —
— Te voy a acompañar en todo amigo y ahora que tomo la corona vas a tener que cumplir con muchos requisitos y tareas —
— Ni me diga, ayer el consejo me indicó que empezarán a reclutar a varias mujeres para que elija a una esposa y que si quería podía tomar a cualquiera sin necesidad de casarme —
— ¡Huy eso me gusta!, Poder estar con la que quiera y no tener que responder es lo mejor que me podría pasar —
— No sé porque te digo estas cosas y eres un mujeriego — con una sonrisa burlona Joshua miro a su amigo con algo de incredibilidad.
— ¿Y qué piensas hacer? — Ignorando ese comentario Fran solo puso una leve sonrisa.
— Ahorita no me interesa nada de eso, solo quiero encontrar a mi hermano y acabar con él —
Tocando la puerta ingreso de nuevo el asistente y se quedo mirando a su al rededor para darle los comentarios al Rey.
— Mi Rey ya está todo listo, el carruaje espera para que se dirijan a la zona sur y ya mandé a solicitar que preparen la mansión de la campiña, en la ciudad principal de esa zona —
— Bien, Oscar por favor que haya una flotilla de soldados en el lugar —
— ¡Sí mi señor! —
— Ya te puedes retirar y Fran vamos, no quiero perder más tiempo —
El Rey Joshua y el Duque Fran empezaron a marchar hacia la zona sur, decidieron ir con ropas sencillas como si fueran Condes o uno de los nuevos Duques para que no se dieran cuenta los aldeanos y que llegara a oídos de su hermano, el viaje tardaría seis días por lo que trataban de organizar todo para cuando llegasen al lugar.
— Nunca he ido a la zona sur y espero ver muchas mujeres hermosas —
— Ten cuidado con lo que vayas a hacer, vamos a validar lo de mi hermano y eliminar a los traidores, así que no hay tiempo para esas cosas —
— Relajado, sé cómo hacer todo y sin problemas —
— No sé si fue buena idea traerte —
— Ja, ja, ja amigo que pasa, diviértete un poco. Además, solo una plebeya para divertirme y fijo sin estudios —
— Aun así, no quiero tener problemas y será mejor que no consideres eso por ahora, además ya te dije que vamos por otras razones Fran, por favor controla ese impulso que mujeriego —
— Está bien, ya estamos llegando será mejor descansar por hoy y mañana ir a investigar, sí que estás aburrido últimamente —
— Fran hablo en serio, será mejor que te comportes y no me cales más problemas —
Fran arrugó la cara de lo molesto que era Joshua, ambos se bajaron del carruaje y llegaron a la mansión para descansar ese día y comer algo.
— ¿Quién anda ahí?, será mejor que salga y no me hagas buscarlo — Le dijo Joshua sacando su espada de la funda.
— Mi señor, Soy el General de las fuerzas ocultas, le pido no se altere y estoy para servirle —
— Muéstrame el código —
El general levantó la mano y la puso en el aire, Joshua uso el viento para iluminar el código y confirmar que sí era el general.
— Bien, ¿Dime ya reclutó a los demás para empezar a investigar? —
— Sí su majestad, por ahora solo se localizaron a dos personas que estaban ayudando a su hermano, sin embargo, en medio del interrogatorio ellos se murieron, ya que se habían envenenado con forme los llevábamos a la prisión e interrogarlos —
— ¿Y comentaron algo antes? —
— Solo comentaron que apenas les había dado unas monedas para buscarle un refugio a su hermano —
— Sigan buscando y me mantienen informado —
— ¡Sí, mi Rey! —
Esa noche Joshua le costó dormir pensado en todo lo que había sucedido y no comprendía por qué su hermano había cambiado tanto, dejo de ser esa persona quien siempre estaba atento a las cosas de la familia.