Una de las peores cosas de ser m*****o de una familia como los Moor era la atención pública. Alejandro jamás se acostumbraría y siempre lo odiaría, pero en medio del bullicio y de las preguntas de los reporteros, la pequeña manita de Olivia se aferró a la suya. Y el alfa supo que todo estaría bien. —¿Te quedarás a mi lado cuando todo esto sea insoportable, Olivia? —le susurró mientras la abrazaba frente a las cámaras. Su pequeña omega rubia levantó el rostro para recibir un beso. —Mientras nos tengamos el uno al otro, todo estará bien, Alejandro. Te amo mucho. ¿Lo sabes, verdad? La sinceridad de aquellas palabras calentó el corazón de Alejandro y le dio tranquilidad porque, sumergido en un mundo en el que no se sentía cómodo, Olivia era y sería siempre su recompensa y su refugio. Un do

