No estoy pidiendo permiso

1601 Words

—¡Oh, ven aquí, Dylan! Un pequeño cachorro rubio de cinco años corría gritando por toda la casa, como si estuviera escapando del peligro. Y para el pequeño, su tío Manuel representaba ese peligro. —¡Te atrapé! —¡Tío, no me aprietes! —chilló el pequeño cuando el alfa lo levantó y le dio un abrazo de oso. Fue aún peor cuando empezó a darle besitos babosos por toda la carita.— ¡Noooo! ¡Me babeas! —¡Eres la cosita más hermosa que he visto! —Manuel hizo oídos sordos a las protestas del bebé.— Ya, deja de llorar. ¡Mejor adivina qué tengo en la mano! El cachorro hizo un puchero y lo miró con sus increíbles ojos de ciervo, iguales a los de su papá alfa. —¿Caramelos? —preguntó esperanzado. —Mmmm... no. —¡Una cosa brillante! —¡Ah! ¿En serio, Matthew te sigue regalando diamantes? Eso no me h

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD