El estudio de su padre era un lugar que le traía malos recuerdos, porque solo entraban allí cuando eran regañados. Y esta vez no era la excepción. —Independientemente de quién era Alejandro, si te lo dijo o no, tenías una vida con responsabilidades que cumplir. Sabías que podías meterte en problemas y debiste tomarlo en cuenta. Es hora de que veas que tú también fuiste responsable en todo esto. No puedes ir por la vida culpando a los demás, Olivia. —¿Y a qué vino Alejandro? ¿A quejarse contigo? —Vino a disculparse y a tomar toda la responsabilidad por el escándalo que la prensa armó sobre tu situación de ayer. Y antes de que sigas preguntando, el resto de nuestra conversación no giró en torno a ti. Alejandro vino porque tenía que tratar asuntos de negocios conmigo. —Me pareció que se h

