—Eres lo único que deseo.—Incapaz de mantenerse alejado, Alejandro la tomó entre sus brazos.—Yo no voy a presionarte a nada. ¿De acuerdo? Me apresuré. Fue un error. —¿Por qué no estás enfadado conmigo? —Olivia lo miró con sus ojos llenos de lágrimas.— Te rechacé. —Estoy tratando de entenderte. —Limpiando las lágrimas de Olivia con besos, como solía hacer siempre, Alejandro continuó.—Al crecer sin una familia, es difícil para ti venir y ser parte de la mía. Es normal que la idea de un compromiso te asuste. Pero yo estoy aquí y no te dejaré. No me detuve a pensar si estabas lista o no para dar este paso tan grande. —¿De verdad nunca vas a dejarme? —Olivia deseaba tanto creer en ese juramento.— ¿Sin importar nada? —Jamás. A menos que tú me lo pidas. El amor que Alejandro sentía por Olivi

