—Y aquí estamos otra vez. —El anciano Carlos la miró a través del espejo.—¿Quiere que estacione lejos como siempre? —Hoy no, Carlos. —¿Va a decirle la verdad? —¿Tú crees que me perdone? —¿Puedo darle mi opinión sin formalidades? —Aún no te perdono que colaboraras para que mi hermano nos descubriera. Pero está bien, habla libremente, viejito traidor. —Voy a estar muy sorprendido si el alfa no la deja. —¡Carlos! —Yo le dije la vez pasada que tuviera cuidado. Cuando la confianza se traiciona, es imposible recuperarla de nuevo. Usted le mintió, no solo a él, también a toda su familia. Se va a sentir traicionado. Sentirá que usted se burló de él. Solo quiero que no se haga ilusiones. —Tú nunca me apoyas. —Solo quiero que sepa que, independientemente de lo que suceda a partir de que ba

