Bianca Era tan fácil de descubrirle. Si al menos le hubiera echado a Don una mirada de odio o rabia todo sería más fácil. Pero no, Luka tenía que ser el infiltrado. O no. O solo era un simple peón manejado por una persona mucho más cruel, despiadada y mala que Don. En la mafia rusa había dos grupos, el más agresivo quería acabar con Giovanni. Dentro de mi sabía que eso era poco probable. Ese muchacho era listo, sí, pero no era nadie. Engañaba a su jefe y a todos sus hombres, no podía comprender como aquello era posible. No había dudado en decírmelo y retarme, él sabía perfectamente lo que intentaba hacer. Tenía miedo. Sí, lo tenía. Porque todos mis planes se podían tirar a la borda por ese hombre. —¡Bianca! No te lo volveré a repetir más veces —en la primera planta Giovanni gritaba fu

