Se miran entre ellos y Maggie le hace un gesto para que no diga nada —Nos odiamos — sostiene. Ansel la empuja, parecían dos niños jugando entre sí y su madre se quedó paralizada, sabía que Maggie tenía esa locura y nada se le podía pasar. Necesitaba un poco de alegría en ese día porque algo le pasaba por el interior, quería borrar todo lo que estaba insegura y disfrutar ese momento. —¿Qué? ¿Lo dicen de verdad? — pregunta tomándose el pecho. Se queja cuando observa que Ansel se tapa el rostro, ella hace que se saque las manos —Es broma mamá — riéndose. Su madre lo primero que le sale es acercarse a ella, pegarle suavemente en el brazo varias veces y riéndose sin parar. Maggie se aleja poniéndose detrás de Ansel, que también le causó mucha gracia como estaba la mamá de sacada, adelan

