A pesar de los años me sigue doliendo el recuerdo de la traición de mi madre a mi padre. Intento pensar que fue un mal sueño pero yo sé perfectamente lo que vi.
Nunca se lo conté a nadie, ni lo haré intenté borrar ese recuerdo de mi mente, pero siempre me dolerá.
Me dediqué a caminar entre las personas. Nunca me han gustado los lugares repletos de personas y en este momento el aeropuerto es un caos.
Varias personas entran y otras salen, niños corriendo. No puedo evitar sonreír cuando observó a un hombre con un cartel gigante y un ramo de rosas esperando a su novia, ella no tarda en llegar y correr a sus brazos para darle un abrazo.
Debo reconocer que soy una romántica empedernida. Amo los detalles como las flores, los osos y los chocolates, quisiera tener un novio así de detallista algún día, pero no creo que ocurra.
Pronto cumpliré dieciocho años y ni siquiera me han dado un beso.Varios amigos de Grecia o compañeros del colegio me invitaron a salir, pero ninguno me gustó porque sólo desean una cosa de mí.
Más de una vez me han llamado mojigata por mi forma de vestir o simplemente porque no deseo acostarme con ellos al poco tiempo de conocerlos.
Perdida en mis pensamientos llegue hasta la salida del aeropuerto y me percaté de que un muchacho está esperando al lado de un carro color n***o, él lleva consigo un cartel que dice mi nombre " Ana Cienfuegos".
Es increíble lo guapo que está luego de tantos años.Su cabello es rubio, posee una pequeña barba en forma de candado y sus ojos color miel se ven muy dulces. Me fascina lo lindo y tierno que se ve con su traje en tono n***o.
—Buenos días ¿Me podrías decir la hora?— Le pregunto mientras me acercó a él.
Me percate de que su mirada se centró en la mia y me miro de arriba a abajo intentando disimular.
No soy arrogante, pero no es ningún secreto para mí que soy atractiva. Tengo el cabello oscuro y largo hasta la altura de mi cadera, mis ojos son color azul intenso y mi tez es clara.
En cuanto a mi cuerpo soy esbelta, alta, diría que la parte que más odio de mi son los pechos. Muchas mujeres desearían ser como yo por mi cuerpo, pero a mí me molesta porque las personas o más bien los hombres se acercan a mi buscando llevarme a la cama y algunos son muy insistentes.
Por ese motivo hace poco tiempo comencé a vestirme con ropa holgada para que mi físico no sea una distracción.
—Si Si son exactamente la 01 Pm—Me responde de manera tímida.
—El sitio de taxis está repleto de personas ¿Podrías llevarme a mi casa?. Por supuesto te pagaría.
—¡Que pena señorita pero, estoy esperando a la niña Ana!
Reí —¿Una niña? ¿Cuantos años tiene? ¿Cinco o seis?.
—Está a punto de cumplir dieciocho años le digo niña de cariño.
—¿Es bonita?—Le pregunté
—La más hermosa de las niñas.— Responde Pablo sonrojado.
—Pablo eres un amor.—Me acerqué a él y le di un gran abrazo, me percate de que él me mira sorprendido.—¿Acaso no recuerdas a la niña insufrible que te obligaba a jugar a las muñecas con ella?.
Él sonríe y me percato de que está rojo —Señorita Ana no puedo creer que sea usted.
Él me devuelve el abrazo y me alza en brazos luego deja un beso en mi mejilla.
No pude evitar reír —No me dejas respirar.
—Lo siento, soy un torpe.
—No te llames así, eres un dulce Pablo. Es increíble que sigas siendo tan tierno como cuando éramos pequeños.
—Y usted sigue siendo igual de bonita o mucho más.
—¡No me digas usted!— Rodee los ojos—Llamame por mi nombre...
—Su madre me regañara.
—Frente a Vanesa dime señorita, pero cuando estemos a solas Ana ¿Y eso es para mí o tienes novia?— Señale una caja de chocolates que hay en el carro.
—Es para usted digo es para ti Ana.
Subimos al carro y guarde mis chocolates en la cartera. Pablo se encargó de subir mis maletas a la parte trasera del carro.
No pude evitar observar el lugar con desconcierto debido a que hace casi diez años no piso esta ciudad y durante el último las cosas han cambiado muchísimo.
No tardamos más de media hora en llegar a la mansión. Es extraño porque al ver este lugar siento como si no fuera mi casa y temo que al ver a mi familia los sienta ajenos.
Pablo entro por la parte trasera de la casa la cual corresponde a los empleados y yo entré por la principal.
Al entrar a la sala me percate de que mi padre y Blanca estaban allí, el lugar está decorado con globos en tono rojo y forma de corazón además de un cartel que dice "Bienvenida Ana".
Mi padre se ve mucho más alto, su cabello se ve más largo, también noto algunas arrugas en su rostro.
Blanca paso de ser un bebé que balbuceaba a una pequeña niña de diez años. Sus ojos son del mismo tono que los míos, su cabello es castaño corto y posee un pequeño flequillo.
Ella me reconoce como su hermana y no le parezco una extraña porque me he encargado de estar presente en su vida. Papá y ella seguido me iban a visitar y suelo hacer vídeos llamadas con mi hermanita.
En cuanto a mamá a ella no la veo hace muchos años y a Zulema igual. Lo último que supe de mi hermana es que dejó la facultad porque no le gustaba.
—Princesa al fin vuelves—Mi papá se acerca a mí y me saluda con un beso en su frente seguido de un abrazo.
Quisiera guardarle rencor, pero no puedo hacerlo porque es mi papá y me ha dado amor desde que nací. Sé qué es muy difícil para él la situación.
Además no puedo decir que ha estado ausente en mi vida porque él iba a visitarme casi todos los fin de semanas a la casa de mi abuela.
Mi padre es un buen hombre y nos quiere, el problema es que mi madre se aprovecha de él y de lo mucho que la ama para manejarlo como le place.
—Ana —Blanca no tardo en abrazarme y yo me agache a su altura para dejar un beso en su mejilla.
—No creciste nada desde la última vez que te vi.
—En cambio a ti ya se te nota el gusto—Me dice
— Blanca—La regaña papá —Disculpa Ana creo que escucha demasiado las conversaciones de zulema y sus amigas.
—Está bien, papá ¿Dónde están los demás?
—Le dije a Vanesa varias veces que regresabas hoy.
—Pero no le importó y se fue de compras con Zulema—Me dice Blanca directamente
—Blanca.—Papá la vuelve a regañar
—Está bien entiendo.
Dentro de pocos segundos Lucas se acerco a nosotros y me abrazo alzándose y dándome vueltas como acostumbra.
Lu tiene la edad de Zulema, ambos son cinco años mayor que Grecia y yo. sin embargo los dos son diferentes.
Lucas siempre me ha defendido en la escuela cuando me molestaban y Grecia es prácticamente su princesa pequeña, en cambio, para Zulema es como si yo no existiera.
Durante toda mi infancia me ha ignorado y siempre sentí que le fastidiaba mi sola existencia, por eso, decidí ser diferente con Blanca.
—La segunda beba de la familia— Sonríe Lucas cuando me baja
—Lucas igual de insoportable y no me llames beba, no soy ningún bebé de pecho.—Le digo
—También extrañe a mi prima favorita— Él no deja de reír
Algo que caracteriza a Lucas Cienfuegos además de ser el único varón de la familia y quien papá y tío Mateo esperan que siga nuestro apellido es que el siempre está sonriente.
A veces lo envidio porque a él no suele importarle lo que los demás piensen de él y se deja guiar por sus impulsos, en cambio, yo soy más reprimida.
El día transcurrió rápidamente, guarde mi ropa en el closet porque no quería cargarle la mano a los sirvientes.
Al ver mi habitación me percaté de que no ha cambiado en lo más mínimo.
Debería remodelarla porque es color rosa y sigue teniendo varias muñecas de mi infancia, pero siempre me han gustado coleccionarlas.
Dormí hasta tarde debido a que me afectaron los cambios de horario y
Me desperté a la hora del almuerzo.
Me bañe no tardando más de diez minutos luego me vestí con un short y una blusa corta debido a que el día está muy caluroso.
Solo almorcé un sándwich y me dirigí a la piscina en dónde estaban Zulema y Lucas ambos vestidos con trajes de baño.
Mi hermana es el retrato de mi madre, cabello rubio y ojos claros y tiene cuerpo de modelo.
—Ana ¿Eres tú?
—Si soy yo —Asenti
—Te reconocí por la ropa de monja ponte un bikini, mujer.
—Así estoy bien.
—Te asaras, está sera la única y primera vez que te preste mi ropa.
—Ve Ana o te lanzo a la piscina.—Me advierte Lucas
Me dirigí hacia la habitación de Zulema la cual está decorada en tono verde y me prestó uno de sus bikinis.
En otra situación me sentiría incómoda pero ahora estoy en mi casa y con mi familia por eso me vestí con él bikini en tono rojo y luego volví a la piscina con ellos.
—Si te desarrollaste, hermanita—Ella ríe fuerte
Precisamente por eso no me gusta usar ropa corta por mis odiosos pechos y lo que más odio es que me duele la espalda por culpa de ellos.
—¡Ya dejala, Zule!— La regaña Lucas— Iré por una cerveza.
Tome asiento en la reposera y no pude evitar centrar mi vista en Pablo quien se encuentra lavando el carro. Es increíble lo guapo que es sobre todo ahora que no está utilizando playera.
—Dime Ana ¿Con cuantos te acostaste en Estados Unidos?— Me pregunta mi hermana directo
—¿Que?— Pregunté rodeando los ojos
Ella no deja de reír —Tienes una cara de virgen que no puedes con ella.
Sé que se reirá de mí si se percata de que nunca tuve novio y ni siquiera he dado mi primer beso real.
—No tiene nada de malo ser virgen—Le digo molesta
No quiero llegar virgen al matrimonio, pero quiero hacerlo cuando esté enamorada. No le veo nada de malo a esperar el momento y el hombre correcto y no tiene porque burlarse de mí.
Yo nunca me he burlado de ella porque ha tenido varios novios y en la escuela la llamaban "zorra".
—Cada quien sus opiniones —Le digo
—Ana la santa así nunca conseguirás novio.
—Ni que me importará tanto —Rodee los ojos
Puedo vivir sin un hombre, un novio no es lo más importante en el mundo al menos para mí.
—¡Es un bombón verdad!— Ella se refiere a Pablo
—Si es lindo.—Comenté disimulando mi sonrojo.
—Es perfecto para que te quite la virginidad apuesto a que el chofer es muy fogoso en la cama.
—No digas esas cosas.
Fuimos interrumpidas cuándo regreso Lucas con tres latas de cerveza en sus manos. Me ofreció una pero me negué porque odio el sabor amargo de la cerveza.
—¿De qué hablan?— Pregunta Lucas
—Del debut de Ana con el chofer.
Lucas ríe fuerte —Estoy seguro que Pablito estaría más que dispuesto. ¿Quieres que le pida que suba a tu habitación Ana?
Negué con la cabeza—Por supuesto que no, yo nunca haría algo así.
—Ya que no quiere con el chofer llama a alguno de tus amigos, Lu.— Le pide Zulema a Lucas mientras golpea su hombro.
Seré inocente y si quieren pensarlo mojigata pero me doy cuenta que entre Zule y Lucas hay química. Cuando era pequeña me percataba de que ella se escapaba a la habitación de él o que a escondidas se daban besos.
Además Lucas nos trata de manera diferente a ella y a mí. Su relación con ella es extraña a veces siento que le gusta y otros días que no la tolera, en cambio, a mí me trata como a su hermana como si fuera Grecia.
—Lu me llevas de compras—Le pide ella y él niega con la cabeza.
—Me aburren las compras.
—Vamos te prometo que no será aburrido y así dejamos a Ana a solas con Pablito.
—Adiós hazle compañía a Pablo—Lucas guiña su ojo antes de alejarse.
Rodee los ojos, no puedo creer que sean tan pervertidos para insinuar que yo tendría relaciones con el chofer en la casa.
Me imagino mi primera vez con mi esposo en nuestra noche de bodas o con alguien que ame muchísimo y tenga confianza para entregarle mi cuerpo.
Yo nunca haría nada en casa y menos con Pablo. Es decir es lindo y le tengo cariño, pero mamá me asesinaría si salgo con una persona humilde y soy tan cobarde que nunca me atrevería a desobedecerla.
Para evitar la tentación me dirigí a la cocina en busca de un vaso con agua.
Me percate de que alguien está llegando y logré verlo de espaldas. Es un hombre de la edad de Lucas pero se ve más alto.
—Buenos días joven Max le repito que la señora Vanesa no se encuentra.—Le dice la ama de llaves ante su insistencia.