"La regla es que para mostrar una relación lo más real posible es que ustedes deban convivir juntos"
En aquella cena benéfica, fuimos el foco de atención de todos. Muchas mujeres me veían como con odio. Pude darme cuenta y soportarlo.
Aparte, el Sr. Min me miraba todo el tiempo, él quiso tener muchos detalles conmigo, por ejemplo, tomó camarones y los peló para mí, eso me incomodaba mucho, primero por que era la primera vez que alguien hacia algo así, y no estaba acostumbrada a eso, segundo por que actuaba como si tal yo fuera algo suyo, tercero creo que él estaba actuando ante el resto mostrando una idea que no era. No éramos nada.
Al final del evento, el dirigente de dicha fiesta dijo :
—¡Para cerrar este evento, casamos hoy a una pareja! Hoy deseamos sus felices 100 días de travesía juntos. —El hombre dicho esto me tomó del hombro y me dirigió hacia él, quien ahora era mi marido. Era raro pensarlo así, así que quedé estática ahí, el shock era demasiado para mi pobre cuerpo.
Si mis tías vieran esta escena se reiría de mi a lo grande, y en mi situación dirían "tú" la que se vestiría de 'santos' casada y no con cualquiera, si no con ese tipo, una bomba sexi.
Estaba tan adentrada a mi juicio interno que olvidé que las cámaras estaban enfocadas en mí.
Como no reaccioné del todo el Sr. Min vino hacia mí y me atrajo hacia él, empezó a explicar a la audiencia que yo soy su novia y que por ello estaba en un lapso de pánico momentáneo que él se encargaría de mí, que me tranquilizaria si yo estaba a solas con él, sin embargo, su posesividad me estaba asustando.
A todo esto, el semblante de quien ahora mismo se había convertido en mi esposo, tenia una molestia tal, que lanzó unas tarjetas rojas hacia el Sr. Min y dijo: ¡tranquilo, yo me encargo de mi esposa! Hizo enfoque en la frase "mi esposa" a lo que el señor Min quiso forcejear con él.
El director del evento se interpuso y dijo; viéndome a mi de manera directa.
—¡Para que este evento tenga la credibilidad que merece tener, es necesario que tú y su nuevo esposo vayan a convivir juntos. Es una regla de oro.
¡Queremos que los recién casados se vayan juntos!
Así será hasta que acabe el periodo de cien días, una vez que alcance los cien dias, optarán por pedir el divorcio si se consumara el matrimonio íntimamente, de lo contrario solo sería anulación del contrato de matrimonio.
Eso me puso los pelos de punta, estaba muy asustada, a la vez quería ver qué pasaba, pues, ¿Acaso no era el sueño de muchas mujeres entre las latinas cargarse a este hombre tan exquisito? ¿Que suerte tenía yo, de dónde salió mi suerte bendita?
Nunca me propuse ganarme a un tipo así tan guapo y soltero, yo misma estaba sorprendida de lo que estaba pasando, a duras penas podía respirar el aire, mis pulmones parecían querer colapsar de tanta emoción.
Entonces comprendí una cosa, que a veces aunque veas a alguien como un imposible, siempre que esté en tu destino, llegará en el momento indicado y siendo la persona correcta.
Yo me acerqué al Sr. Lee yoo hice de manera voluntaria ante la mirada de sorpresa del señor Min, el Sr. Min era un hombre atractivo, se veía que era alguien con una buena posición social, pero sólo el hecho de no presentarse ante mí como lo que era, me hizo descartar cualquier indicio de querer algo con él.
¿Cómo confiaría en él en un futuro? ¿Acaso no iba a ser un problema de confianza entre los dos, de llegar a aceptarlo en mi vida?
A una mujer le gusta los hombres guapos, sobre todo que sean con el sello del seis, seis, seis, Seis pies de estatura, su sueldo de seis cifras al año, y seis de su amigo gggrrr Jajaja chicas es demasiada avaricia para desear esas seis de un hombre casi perfecto, ¿no creen?
El Sr. Min se acercó de nuevo a mí y me tomó de la muñeca, yo intenté safarme, pero él no quería, hablamos en inglés y español a la vez, yo le dije.
—¡No quiero irme contigo porque no estoy Segura si puedo confiar de nuevo en ti, me trajiste aquí con engaños y quién sabe con cuantas mentiras más me has traído para el trabajo!.
El Sr. Min ya bastante alterado, a la vez suplicante, me dijo:
—¡Ven conmigo, te explicaré absolutamente todo! Te seré totalmente sincero de ahora en adelante, pero ven conmigo.
Al mi otro lado, el Sr. Lee me tomó del hombro y dijo:
—¡Ella viene conmigo!
Mi mente se torció, ayer yo en mi país era una solterona de 30 añitos, los nuevos 15 de una chica, hoy dos hombres prometedores estaban prácticamente a punto de enfrentarse por mi.
Ser o no ser, estaba tratando de tomar la mejor desición, o era ser la esposa de Lee Yoo, o regresar con el Sr. Min y llegar a algo serio con él.
Ustedes chicas, si estuvieran en tal situación, ¿Qué elegirían?
Les diré lo que yo pensaba hacer, "nada en lo absoluto" pues me embargaba unos nervios que para que te cuento, unos hormigueos de los millones, una resequedad de garganta que para que te cuento, y el fin, solo esperaba al menos despertar si es que estaba soñando.
( ... )
Les leo sus comentarios.