"No es que vas y aceptas a alguien por que te proponga, dicen que a veces las oportunidades llegan así de imprevisto, y pues yo la verdad no estaba buscando enamorarme, mucho menos casarme, y si me lo preguntas pues tampoco esperaba estar en esta posición de casarme a la vez gustarme con quien estoy casada, sea que fuera un papel el que acredita está unión y que supuestamente está unión está basada meramente en ambiguedades, ¿Que puedo yo hacer? ¡Él me gusta! Y no me gusta de la manera en que viva mi aventura con él y luego confesarlo al cura o al padre antes de estirar la pata" ¿hasta entonces? No, no es así.
Quedé estupefacta, quedé sin habla, alguien como yo que paso de extravertido, alguien que habla hasta por los codos, ¿que hago con lo que éste hombre me está proponiendo?
Me mira inquieto, veo que está ansioso, mi subconsciente quiere correr y abalanzarme sobre él, él es realmente hermoso, sus ojos entrecerrados me miran y siento una ternura palpitar en mi pecho, ¿Oh que estoy sintiendo yo por él ahora mismo? ¿Que le puedo decir si estoy ansiosa por lanzarme a sus brazos y besar esa boquita tan rica.
_¡Intentémoslo entonces! Le digo mirándolo con la vista clavada a sus labios.
Por primera vez, me habla mi voz interna, ¡Vamos vamos, acércate, bésalo, disfrutá de esa boquita de fresa sabrosa, pero que coños, ¿Qué pensaría él de mi si hago eso? Considerará que soy una facilona o simplemente creerá que estoy derretida por su encanto, pero que importa mujer, llevas treinta años, y la única vez que te acercaste lo más íntimo posible a un hombre, fue cuando tu primer amor quería sabrosearte sin tu consentimiento, sabes bien que después de aquella experiencia ya no intentaste probar que era hacer el delicioso con nadie, ahora, gracias a Dios estás casada, "ya no eres quedada" así que sal, dí que sí, disfruta de tu galán y pon todo de tu parte para que siga adelante, no te quedes pensando si te irá bien o no, no lo intentes descubrir desde ya Cómo podría resultar las cosas, viva el día a día y da el ciento por ciento.
Me acerqué a él, aún tenía el sabor de la comida en mi boca, pero aún así me acerqué e hice un poco de esfuerzo por eregirme, puse mis pies de puntillas y pegué mis labios a los suyos, un sello de primera vez.
De inmediato sentí un calor emerger de la piel de mis labios bajar por mi garganta y seguir bajando hasta mis extremidades, volcándose en mi centro, este palpitó como si fuera un corazón independiente.
Sentí como él se agitaba, su respiración se volvió más difícil, su cuerpo se estremeció, él estaba reaccionando a mi toque, a mis labios, yo me di cuenta que no le era indiferente, al contrario, él estaba consumiendo en mi hoguera.
Lo besé y él no me rechazó, en cambio me besó ahondando el beso y alargando por más de unos minutos, sentí que mi piel se erizaba y que la parte de mi cuello se había puesto así con los pelitos levantados como electrocutados, esa sensación de querer caerme allí sobre la mesa y que me poseyera a su gusto y antojo.
De pronto me soltó, quedé estática por largo minuto, él se volvió a la mesa, me llamó, regresé a la mesa, empezó a servirme la comida directo a mi plato, me estaba sirviendo, pero los dos estábamos creo, o solo debería hablar por mí, yo estaba llena de pasión ahora mismo, mejor dicho me calentó el hombre ahorita y él como si nada se detuvo, disculpa no me calentó, yo me calenté.
No es un lugar adecuado, dice entre susurros, ni aquí ni en ningún lado es adecuado, pensé más prudente que hace un momento.
Yo... Yo creo que debemos conocernos bien, dice de un momento a otro, ¿A qué te refieres? Pienso.
¿Acaso actué muy precipitada? Pensé y empecé a hurgar en cada espacio donde guardo mis recuerdos. Sí, hace un momento, yo tomé la iniciativa de acercarme a él, lo besé y él me correspondió al beso. Entonces, ¿Actué muy deliberado? Bueno que importa ya, a lo hecho meterle pecho, me dije.
Comí con la cabeza gacha, no lo sé, pero él estaba delante de mí consumiendo su plato, después de un momento me dijo: —¿Que te parece esta comida? Creí que podía gustarte mucho, lo ordené por eso. ¿Te gusta?
—¡Sí! Dije, acabamos de comer y me dijo, bueno aquí, este lugar es de un gran amigo mío, este cubículo está reservado solo para mí, así que yo vengo aquí de vez en cuando, me dijo Gong Yoo.
Salimos del restaurante, Gong Yoo me dijo, si quieres, podemos ir a Busan ahora mismo.
Yo parpadié, le dije entonces: —¡Creo que es peligroso manejar de noche! ¿Podría mejor esperar a otro día?
—¡Oh no, no te preocupes, iremos en un avión privado!
—¡Está bien! —Dije.
Nos fuimos directo al aeropuerto, uno privado, verdaderamente a mí me valía madre, imagínate que venir por un trabajo y ahora a punto de irme a otra gran ciudad.
Después de unas horas de vuelo, por fin aterrizó, Gong Yoo me dirigió a un vehículo que nos esperaba, ocupamos el vehículo y nos fuimos directo a una cabaña un poco afuera de la ciudad y muy cerca del mar, el ruido de las olas era muy reconfortante, parecía estar en mi país, pero no era asi, estábamos demasiados cansados y ya era más de media noche, así que cada uno subimos a dormir en habitaciones separadas, al día siguiente iríamos a casa de sus padres.
Pero cuando desperté en la madrugada encontré a Gong Yoo dormido a mi lado, él traía solo unos pantalones de seda a cuadros, no traía camisa, y se notaba sus bíceps moldeados y esculpidos, una belleza de cuerpo físico, parecía que estaba en una ensoñación viéndolo dormir.
De repente su voz me sacó de mi ensoñación, él me dijo de la nada, ¿Me has visto suficiente?
Sonrió con una cara muy fresh, ¿él no sabía acaso que me derretía con su encanto?