Mirka se sentó en el pasto. -¿Qué haremos ahora? -preguntó la joven. -Buscar un lugar donde hacer nuestro refugio y empezar de nuevo. -Qué solo se siente esto. -Así es, pero ya verás que muy pronto estará lleno de gente. -¿Qué pasará con Noé y su familia? -No lo sé, seguro saldrán del arca cuando bajen por completo las aguas. -¿Habrán tenido hijos? -¿En el arca? No lo creo. -Y cuando salgan, solo serán ocho personas en el mundo. Tardarán mucho en poblarlo. -No te creas, no te olvides que Dios solo creó a Adán y Eva y mira cómo se multiplicó. -Es cierto. Mirka se echó hacia atrás y se acostó; cerró los ojos. -¿Cansada? -Sí, mucho. Estar en tierra firme, sin el vaivén del arca, me relaja, aunque todavía siento que me muevo como si estuviera allí. Junier no contestó. Vi

