Elize no había sabido de Catherina en todo el día y ella siempre solía quien iniciaba las videollamadas, pero ésta vez no lo hizo, lo que llamó la atención de Elize. La llamó por teléfono, pero ella jamás respondió. Así que despertó a Ezra preocupada. —Mi amor, despiértate, es urgente... —¿Que sucede, Elize?—dijo somnoliento Ezra. —Cat no contesta su teléfono y da directamente a buzón, ¿podrías llamar a Enzo? —Sí, aunque dudo que me atienda... Y así fue, lo llamó varias veces y éste no lo atendía. —¿Catherina suele dejar su celular? —No, nunca se despega de su teléfono. —¿Ya hablaste con sus padres? —No, eso haré—dijo tomando una bata y yendo al pasillo a llamar. —¿Hola, madre de Cat? Soy Elize...Siento molestarla pero no he sabido nada de ella y quería saber si usted tiene

