Catherina se tenía que ir a Francia, sus padres le habían rentado el departamento y habían llevado los muebles, ella solo tendría que acomodarlos a su gusto, aunque la mayoría fue comprado y a estrenar. Si algo había aprendido Catherina de Danielle era lo quisquillosa para el buen gusto, para ella un mueble en un lugar hacía la gran diferencia que el mismo mueble estando en otro lugar. Todo llevaba una logística y por supuesto, una tendencia. Enzo aún no se decidía si vivir con ella o en un hotel, él se iba con la única condición de poder seguir analizando la historia de los originales, quienes se habían vuelto enemigos de su descubrimiento e investigar sobre antecedentes de la cura, además, en Francia había una cúmula de vampiros antiguos de la alta sociedad que movían a a su antojo las

