Había llegado el verano y Elize aún debía llamar a sus padres para contarle porque se había desaparecido. Claro, debía ser una excusa mucho más elaborada que la verdad, porque la verdad no era para nada agradable. Además, no quería ponerlos en peligro.
—Aparentemente, nadie se ha enterado de la ausencia de madre—comentó Sasha en el castillo de los Woodgate.
—Por ahora. Ella es importante, no lo olvides, la buscarán —espetó Enzo.
—¿Cómo está Ezra? —inquirió Elize.
Sasha y Enzo se miran al unísono sin respuesta alguna.
—¿Estará bien, no? —volvió a preguntar reticente.
Sasha se acerca y la abraza.
—Ezra ha peleado con un vampiro original, está muy debilitado por ahora.
—¿Pero se curará no es así? Digo, ¿no pueden darle más sangre y cosas así?
—Hacemos todo lo que podemos Elize, le damos la sangre que encontramos en hospitales, también cazamos animales de los bosques, pero ésta última ha rechazado su cuerpo. Y no puedo traer a gente para que Ezra beba, no así como está, no sé si tendría un control —explicó Enzo.
—¿Y si conoce a la persona? Podría traer a Catherina...
—No nos podemos arriesgar a tanto Elize, enserio. No sabes lo que es un vampiro con hambre. No podemos arriesgarnos a que termine asesinando a Catherina.
—¿Y que le sucede a un vampiro si no bebe sangre?
—Dependiendo de cuanto tiempo pase, ya han pasado dos semanas de la batalla con mi madre y él aún parece como si fuera a estar herido el primer día. Si no bebe sangre quizás termine por morir —explica Sasha con paciencia.
—¿Y si bebe mi sangre? —inquirió Elize.
—No nos podemos arriesgar a que pare. Y además, él no soy yo. Hasta donde sabemos tu sangre sigue siendo la cura, y si él se curara, envejecería en unos minutos los miles de años que ha estado vivo.
—Podría traer a Theo, ella se ofrecería por voluntad propia —siguió insistiendo Elize.
—Basta, Elize. Estas cosas para nada son una solución. No sabes lo que le causan a los vampiros comunes las dagas de los originales. De ser necesario, creo que deberían despedirse de él —agregó por último Enzo y luego se marcha de la habitación dejando a Sasha y a Elize solos.
—Sasha, es tu hermano, no puede terminar todo así, debe haber alguna esperanza.
—Créeme que yo tampoco pienso como Enzo. Él es mucho más frío, además yo fui el primer linaje de vampiros de mi madre junto con Ezra, Enzo no lo entendería.
—Con más razón, debemos hacer algo —insistió Elize soltando una lágrima.
Sasha se la seca con el dedo.
—No llores, tengamos esperanza.
—La tengo pero es difícil, tengo mucho miedo de que ocurra algo malo.
—¿Estás muy enamorada de él, no es así?
Elize asiente rápidamente con la cabeza.
—Alguna vez lo estuve de ti, Sasha. Pero eso me hizo verlo con otros ojos y no quiero que nadie muera por mí. Yo no elegí nada de esto.
—Se sincera conmigo, Elize. ¿Que harías si lo pierdes?
Elize mira hacia un lado esquivando la mirada epítome de Sasha. Él frunce el ceño.
—Efectivamente jamás dejarías de amarlo.
—¿Si te lo admitiera cambiaría algo? —instó ella.
Sasha la miró pensativo y seguidamente negó con la cabeza lentamente.
—Supongo que no. Ezra sigue siendo mi hermano.
—Entonces no te preocupes por mí, y mejor ayúdalo.
—Iré a los pueblos cercanos a robar sangre en los hospitales, Enzo de seguro lo ha hecho pero volveré a hacerlo si es necesario, en vistas a que rechaza la sangre animal.
—Está bien, me quedaré con él mientras tanto.
Él la besa en la frente y cierra los ojos para marcharse.
Elize había sentido que el beso había sido diferente, que Sasha la besó distinto a todas las anteriores veces, pero entendía que quizás aquel beso significaba una despedida a sus sentimientos por Elize.
—Chicos...—dijo desde la habitación continúa Ezra, quien yace en una cama afiebrado.
Elize entra a la habitación y se queda en la puerta mirándolo con tristeza.
—Los chicos se han ido a buscar sangre para ti.
—Mi herida, sigue sin regenerarse...
—Lo sé, pero no pierdas las esperanzas, solo es un rascuño, mi amor.
Él rió con un hilo de voz.
—Es un rascuño con un puñal para originales, ¿sabes lo que es eso?
—Pero te recuperarás —insistió Elize.
—Acércate un poco, te contaré algo...aprovechando que mis hermanos no están para alejarme de ti —rió carraspeando.
Elize se sienta junto a él y le da la mano. Ezra sudaba y su color de piel estaba palidecido.
—Tengo mucho frío ¿sabes? Así se sienten los drogadictos cuando se desintoxican.
—¿Eras drogadicto en alguna de tus vidas?
Él negó lentamente con la cabeza y se lamió los labios secos.
—Lo fue Enzo, por eso es que él es el último al que llevamos con madre, aunque estaba enfermo por tuberculosis, era muy común en esos tiempos. Sasha aún se siente culpable por eso. Siente que le hicimos un daño a Enzo.
—¿Y lo hicieron?
—Enzo estaba prácticamente muerto, moribundo, pero aún tenía pulso. Yo lo había conocido de algunos lugares malos, que no son buenos de recordar, y sabía que por las drogas había perdido a toda su familia y vivía en la calle. No tenía a nadie. Para mí fue un bien lo que le hicimos.
—Quizás lo era...
—Pero el que está sufriendo ahora mismo soy yo —espetó —.No creía en el karma ni en esas cosas, Sasha y yo nos enfermamos de tuberculosis cuando comenzamos nuestra vida nueva, él encontró a mi madre y él nos salvó a ambos. Pero luego, él se dio cuenta que nos había convertido en asesinos y no se lo pudo perdonar a si mismo. Sin embargo, a mí me encantaba...
—Ninguno de los dos tiene la culpa de lo que sucedió...
Él negó con la cabeza con gesto dolorido.
—Lo sé. Sé que ninguno de los dos hizo algo malo. No sabíamos en lo que nos convertiría ella. Lo que no sabe Sasha, es que yo busqué a mi padre después, al que nos había dejado en la calle y había dejado morir a mi madre humana. Lo busqué para matarlo, Elize.
—Basta, no me cuentes estas cosas —dijo ella volviéndose a levantar.
—Es el infierno al que iremos, Elize. No existe cielo para los vampiros—insistió él —.Es por eso que la muerte, es tan, dolorosa...
—Calla ya, no vas a morir.
—¿Te puedo contar algo más antes de que te vayas?
Ella ladea la boca con gesto dudoso pero asiente con la cabeza finalmente.
—Cuando te vi por primera vez con Sasha, sentí el corazón roto. ¿Sabes lo feliz que me hiciste?
—Deja de hablarme como si te estuvieras despidiendo...—dijo ella. Pero Ezra, no volvió a contestar —.¿Ezra? ¡Ezra!
Ezra yacía en su cama palidecido, el sudor ya se había vuelto seco y comenzaba a desquebrajarse su piel.
Elize no lo pensó mucho y rompió el vaso en el que le estaban propinando sangre y se cortó la muñeca derecha y dejó que toda su sangre se escurra a través de la boca de Ezra.
Éste parecía no reaccionar.
Elize comenzó a llorar y gritar desesperadamente su nombre.
Hasta que sucedió lo impensado, Ezra abrió los ojos.
—¡Lo hiciste! ¡Volviste! —dijo ella abrazándolo.
Ezra miraba extrañado la escena y con su mano terminó de saborear la muñeca de Elize.
—¿Cómo podría ser posible? ¿Que tu sangre...no me afectara?
—Quizás es porque te ama—interrumpió Enzo entrando a la habitación.
Elize se da media vuelta y lo ve boquiabierta.
—¿Lo viste todo?
—Sí, y es una imprudencia. Te había dicho que tu sangre quizás aceleraría su muerte.
—Pero él...estaba muerto —replicó Elize.
—Es verdad hermano, lo pude sentir. Me estaba yendo.
—Traje más sangre para que bebas y Sasha seguramente vendrá con sangre de hospitales de pueblos vecinos. Sasha aún tenía esperanzas contigo Elize, así que deberás afrontarlo.
—¿Porque es importante explicárselo? Es mi novia—preguntó Ezra.
—Porque, mi querido hermano, ella también fue suya. Y acabas de beber su sangre y no te la has comido en un frenesí. Y además, te ha recuperado.
—No puede ser eso posible, me habías dicho que lo de Sasha se debía a que mi mente había cambiado los compuestos químicos de mi sangre y por eso no reaccionaba en Sasha como cura —le interrumpe Elize.
—Sí, porque estabas enamorada de él. Para evitarnos problemas, no le vuelvas a dar tu sangre a Sasha.
—Está bien, de todos modos él debería haber abandonado las esperanzas hace más tiempo —repitió ella incesante.
—Le romperás el corazón otra vez.
—Yo siempre he elegido a Ezra, siempre ha sido él —dijo en voz alta.
—Pues díselo a tu sangre que en algún momento salvó a Sasha. Comprobaremos que sigues siendo la cura cuando vuelva. Ezra, si quieres puedes beber la sangre que te traje o beber directamente de Elize, pero no salgan de aquí.
Dijo por último y se marchó nuevamente. Ezra y Elize se miran al unísono y luego vuelven a apartarse la mirada con descarada vergüenza.
—¿Crees que dejé de ser la cura? —instó Elize.
Ezra elevó los hombros.
—¿Me dejarías beber tu sangre? Solo un poco, luego tomaré la que trajo Enzo.
Ella asiente con la cabeza y le da su muñeca con total confianza. Puede sentir como nuevamente, como las veces que Sasha bebía de ella, éste le succiona cuidadosamente la sangre, y eso la intimida un poco, pero Ezra no es Sasha, ésto era verdaderamente íntimo para ambos.
Sasha entra en el cuarto y los ve, a Ezra bebiendo de la mano de Elize y a Elize extendiéndole la muñeca a voluntad. Ambos se detienen y lo ven sorprendidos.
—¿Ésta era la sangre que necesitabas? —inquirió molesto Sasha, dejando en un mueble de la habitación los paquetes de sangre de trasplante.
—No sabíamos que funcionaría —espetó Elize —.No puedes enojarte porque esto funcione ¿o si?
—Pensé que tenía una oportunidad contigo, Elize ¿Crees que Ezra no sabe lo que provoca en ti cuando bebe tu sangre? Lo hizo con todas sus víctimas, sabe perfectamente lo que te provoca el hacerte esto.
—¡Es tu hermano, Sasha!
—Mi hermano hubiera preferido morir antes que enfrentarnos —espetó molesto antes de marcharse.
Ella mira a Ezra en búsqueda de respuestas. Él echa un suspiro.
—Ya se le pasará. Cuando me recupere hablaré con él al respecto.
—¿Es verdad lo que dice? —inquirió Elize —.Lo de que sabes lo que le sucede a las mujeres cuando le succionas la sangre.
—Supongo, pero no podría decírtelo. Porque Sasha siempre se ha detenido, y yo nunca lo había hecho.
—Yo puedo hablar por mí sobre lo que siento, no soy tu juguete—atinó a decir Elize levantándose enojada.
—¿Alguna vez te hice sentir como tal? —pregunta reticente Ezra —.Sabías que Sasha aún estaba enamorado de ti y le diste esperanzas, ahora tienes que lidiar con eso. Ambos tendremos que lidiar con eso.
—Siendo franca, Sasha es quien menos me importa. No me dijiste que sabías que podía disfrutarlo.
—¿Si lo hubiera dicho hubieras querido oírlo? ¿Hubieras querido que se parezca mi salvación a una vulgaridad? No es eso y en todo caso soy novio y tú deberías saberlo si al menos estás segura de que me amas—espetó él.
Elize no le responde y va detrás de Sasha intentándole explicar lo sucedido.
—No puedes enojarte por intentar salvarlo —comienza diciéndole Elize.
—Esto solo confirma lo que había pensado, debo darme por vencido contigo —dijo en aplomo.
—Tú no eres así. No eres posesivo, no eres egoísta, no eres cruel. ¿Porque lo estás siendo ahora?
—Porque te amo Elize. ¿Te parece poco?
—No, pero me parece una exageración. Yo amo a Ezra, lo sabías. Pero esto es un caos, no podemos darnos el lujo de no tenernos confianza. Debes confiar en mí.
—Ya no te molestaré con mis sentimientos.
—Esa es una estupidez. Siempre quieres ser un mártir y sabías que siempre había sido Ezra, siempre fue él.
—Pero quizás si él no estuviese..
—¿Que dices? Lo amo a él pero me involucré en tu mundo por ti. Y seguí en tu mundo solo por ti. ¿Podrías dejar de verme en la manera que lo haces y volver a ser Sasha y Elize de siempre?
Dijo por último extendiéndole la mano. Él asiente con la cabeza.
Pero ciertamente, no se sentía igual que antes. Algo había cambiado. De todas maneras, Elize jamás se lo admitiría, su mente no podría verlo a Sasha como ella ve a Ezra. Y ellos, en nada se parecían.
Enzo había vuelto a interrumpir para entonces.
—¿Ya descubriste que la sangre de Elize le ha funcionado a Ezra? —espetó Enzo en gracia.
—Que bueno que dijiste que no se lo dirías —dijo ella.
—¿Pensaban ocultármelo? —inquirió Sasha.
—No, al menos yo no. Solo hasta que comprobase que efectivamente sigues siendo la cura—dijo Enzo y acto seguido, el elevador se abre —.Adelante, Ruby.
Una mujer compungida entra al salón y se pone en cuclillas frente a Enzo.
—¿Quien es ella? —inquirió Sasha.
—¿Acaso no lo dije? Ruby.
—Imbécil, ¿porque la trajiste?
—Verás, hermano. Ruby se ha hecho una vampiro insaciable desde que fue abordada en un callejón cuando regresaba de trabajar. Es de la ciudad y probablemente ella sea la asesina de muchas jovencitas que han desaparecido últimamente. De todos modos, eso no es su pesar. El pesar de Ruby, es lo que le ha hecho a sus hijos...
—Cuando volví a casa, me había dado cuenta que uno de mis niños estaba lastimado, habían jugado y uno de ellos se había caído —comenzó a decir la mujer mientras comenzaron a brotarle las lágrimas —.Y no sé que sucedió, pero no pude detenerme, y todos corrían, y gritaban, hasta que uno de ellos me dijo ''Mamá, porque lo haces'' y tampoco pude detenerme, los devoré a todos. Estaba con culpa y me sentía muy mal, así que busqué a mujeres que también tuvieran hijos porque las envidiaba profundamente...
—Eso quiere decir que dejaste huérfanos—espetó Elize.
La mujer la mira y se le acerca rápidamente.
—Tú...tú no eres como yo, ¿verdad?
—No Ruby, y también está sangrando.
La mujer mira rápidamente la muñeca cortada de Elize y no puede evitar la compulsión palpitar en su cuerpo.
Sasha mira la escena extrañado.
—¿Es un vampiro común? —preguntó Sasha con el ceño fruncido mientras no apartaba la mirada de la mujer.
—Una vampiro, común y corriente. Que está sufriendo.
—No parece estar sufriendo—atinó a decir Elize.
—No, no lo digas así...claro que sufro, pero solo, un poco de ti quizás podría hacerme sentir mejor...
—Es una asesina, no quiere morir —espetó Sasha.
—Y no debe —respondió Elize extendiéndole la muñeca a la mujer, que la mordió rápidamente y la succionó y de pronto, comenzó a envejecer, cada gota de sangre que absorbía la dejaba delgada y pálida como un esqueleto. De pronto, la mujer solo se convirtió en cenizas.
—¿Te sientes bien? —preguntó Sasha.
Ella asiente con la cabeza y le dirige la mirada a Enzo.
—Dijiste que yo estaba en tu mundo solo para casos como los que trajiste la primera vez, solo para personas que no querían más su vida, no para sentenciar asesinos.
—Tú le extendiste la muñeca Elize, tú la has matado.
—Porque era una asesina. Asesinó a sus propios hijos y dejó huérfanos a otros. Una mujer así no podría seguir como si nada.
—No somos verdugos, Elize—espetó Sasha.
Elize lo mira extrañada.
—Pensé que estarías de acuerdo.
—Lo estamos, pero no podemos inmiscuirnos cuando vemos injusticias. Además, deberíamos buscar primeramente al que la convirtió a esa mujer.
—Sobre eso estuve averiguando un poco, y al parecer nuestra madre había traído amigos —exclamó Enzo.
—¿Amigos? —replicó Elize.
—Efectivamente. Este nunca ha sido un pueblo de vampiros, la zona es calurosa y hay muchos días soleados. Los vampiros jamás vendrían a instalarse aquí si no fuera por un motivo específico.
—¿Y porque trajiste a la mujer si sabías que moriría? —preguntó insistente Sasha.
—Porque de todos modos no nos servía, estaba fuera de sí y causaba revuelto. Quien la ha convertido sin embargo es mucho más minucioso, no ha dejado un rastro de víctimas ni de desapariciones, por lo que me lleva a pensar que no es tampoco de aquí y de que controla su sed mucho más que un vampiro nuevo. Eligió a esta mujer para que llegara a nosotros, porque mataría jovencitas cerca de Elize.
—¿Yo era el blanco?
—Aparentemente. Pero la mujer estaba tan ensimismada en su propio pecado que buscaba autoreflejarse a si misma. Es posible que no te hubiera tenido piedad de haberte encontrado antes, pero como acabamos de confirmar, sigues siendo la cura.
—¿Pusiste en riesgo a Elize solo para demostrar tu punto? Esa mujer era un vampiro nuevo, no tenía control siquiera sobre su apetito —dice Sasha elevando la voz.
—Ella también se puso en riesgo cuando hizo que Ezra bebiera de ella, además de ponerlo en riesgo a él, porque sabíamos hasta entonces que ella era la cura—se excusó Enzo.
—Así que me pusiste a prueba...—dijo Elize con la mirada fija en el suelo.
—Básicamente. Después de todo, Elize, hemos puesto a dormir a nuestra madre por tu culpa. ¿Creías que tendrías a todo mundo a tus pies? Yo no soy ninguno de mis hermanos, Sasha y Ezra podrán pelearse como niñatos por tu amor, yo sin embargo, sé para lo que te hemos buscado.
—No me buscabas porque era la cura, ¿cierto? Dime la verdad —instó Elize volviéndolo a mirar.
Él dejó ver una media sonrisa.
—Para ser honestos, al principio pensaba eliminarte Elize. No significa que no te haya tomado cariño, meterme en tu mundo también significó que comenzara a replantearme el porqué estaba aquí. Pero luego, tuvimos que enfrentarnos a nuestra madre, y recordé porque teníamos que tenerte cerca. No, es verdad. No es solamente porque fueras la cura, sino porque también demostraste que podías cambiar tu sangre a tu conveniencia. Lo que significaba que a algunos vampiros los matas y a otros no. Y todo eso, te convierte en un fenómeno que deberíamos tener conocimiento solamente nosotros.
—¿Entonces me expondrás?
—¿Eres tonta? No sabemos lo que eres. No sabemos como funcionas. No podemos entregarte a los originales, ellos te tomarían como una amenaza. Pero no creas que estoy de acuerdo con el poder de los originales. Tú, Elize, para mí eres la democracia de nuestro mundo.