conocer y amar todas esas cosas, siendo tu corazón el nuestro. Más aún, si en la Partida los Taurus y los Hombres libraran una guerra, deberías estar con nosotros en contra de los tuyos, y no podrías volver a tu patria aun cuando te royera la nostalgia; y los deseos que consumen a veces a un hombre adulto que ha bebido limpë son un fuego de inimaginable tormento. ¿Sabías esas cosas, oh, Errol, cuando viniste aquí con tu solicitud? —No, no las sabía —dijo Errol con tristeza—, aunque a menudo he interrogado a la gente. —Pues he aquí entonces —dijo Kira— que empezaré una historia y algo te contaré antes de que la larga tarde se desvanezca; pero luego tendrás que irte de aquí otra vez pacientemente. —Y Eriol inclinó la cabeza.— Entonces —continuó Kira—, ahora te contaré de u

