La amistad es hermosa. Y debo decirlo porque gracias a Cloe he conseguido tanto. No creo tener la confianza con otra persona como la tengo con Cloe. He estado intentado tener una relación normal con el sexy mariscal de campo de mi escuela. Me he dado cuenta de que es una persona profunda y que le gusta la lectura. Ahora veo porque le guste yo en vez de Cloe. —¿Y... siempre si iras a la universidad?—pregunta Cloe. —No lo sé, no dejo de pensar que jamás será lo suficiente y... me llego la aceptación de Harvard hoy. Los ojos de mi mejor amiga se abren como platos. —¿Solicitaste para Harvard? Asiento. —Lo hice porque el señor Hoffman me lo pidió. Sé que soy buena en las matemáticas

