09.-

3195 Words

Un olor familiar invadió las fosas nasales de Alba. ¡Qué bien olía! Adoraba aquel aroma... Era... era... Andros, la colonia que durante años le había regalado a Nacho. «¡Nacho!», pensó, y como una autómata abrió los ojos al recordar dónde estaba. Miró el reloj que había en la mesilla y, al ver que eran las 17.30, recordó la noche de juerga que se había pegado con Viviane. ¡Dios, qué bien lo había pasado! Tenía sed, por lo que se incorporó en la cama y, mientras se restregaba un ojo, de pronto vio a Nacho sentado frente a ella en una silla, con una taza en la mano. Estaba delgado, bastante más delgado que la última vez que lo había visto, y llevaba perilla. Durante varios minutos, ambos se miraron. Sus ojos, sus miradas, como siempre, hablaban por ellos, hasta que él dijo: —¿Sabes? Cre

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD