Cuando abrió los ojos no tenía ni la menor idea de dónde estaba. Era una habitación bonita, bien decorada y muy espaciosa, casi el doble del tamaño que todo su departamento pequeño, el cual constantemente comparaba con una pequeña caja de zapatos. Seguía mareada, tras el enorme esfuerzo que implicó maldecir cada mínima célula de Patrick mientras era llevada a ese flamante auto en contra de su voluntad terminó desfalleciendo por el estrés y despertando allí, junto a Machu, dentro de lo que aparentemente sería su nuevo hogar. — Sí, claro, al cara*jo con eso. En ese momento una voz preocupada sonó del otro lado de la puerta. — Por favor, señorita, debe salir y comer algo. — La voz llamándola del otro lado de la puerta sonaba preocupada, a Alice ni siquiera le importó. — Ya ha pasado una

