Aron
La escuela era una mierda, solo iba por obligación y complacer a mis padres. Si apenas hacia tres meses que comencé y ya estaba cansado, fastidiado y con ganas de tirar todo a la mierda.
Era el primer año que asistía allí, debido al trabajo de mi padre.
Maldito trabajo, que nos obligaba de trasladarnos de un lugar a otro. Mi deseo era terminar la escuela, y enttar a una buena Universidad, quedarme en una sola ciudad y poder trabajar para mantenerme.
Mis padres no eran malos, todo lo contrario, siempre fueron cariñosos y amorosos, pero a ellos no les gustaba quedarse en un sólo lugar, no.. ellos eran de esos soñadores que querían conocer miles de lugares, y así viví toda mi vida, cambiando de casa por lo menos dos veces por año. Yo por mi parte queria otra cosa para mi vida, queria un hogar, que sea mío, que sea el lugar donde regresar cuando tenga un día agotador, donde pasar los fines de semanas, queria amar ese hogar, tan diferente a todas esas cosas a las que cuando me acostumbraba, ya debia mudarme.
Llegue temprano como siempre, nunca me habia gustando llegar tarde a ningún lugar y mucho menos estar en casa sin hacer nada. Por ello preferia llegar temprano y leer algun libro o adelantar alguna tarea.
Una vez en el salon vacío, saque un libro y comencé a leer, podia terminar ese capitulo, pues aun faltaba 20 minutos para que comience la clase. Me perdí en la lectura, tanto que no me di cuenta que alguien me llamaba, hasta que suavemente toco mi hombro.
-Ah!.- me sobresalte.
-Disculpa por asustarte e interrumpirte pero necesito terminar mi tarea y me olvide mi libro de geografia.. O mejor dicho no lo compre.- dijo SungMin con su característica gracia al hablar.
SungMin, lo único bueno de esa escuela de mierda, el único que me dió ternura desde el primer dia, el que me hizo pensarlo noches enteras hasta reconocer que me gustaba.
-Oh claro Sungmin, toma.- le di el libro que necesitaba, feliz con su sola presencia.
-Gracias Later Aron.- sonrió.
-Te dije me digas Aron.- le recordé como lo venía haciendo desde que tuve la confianza de hablarle con naturalidad.
-Claro Aron.- me dijo sonriendo, mostrando su hermosa y Blanca sonrisa.
Le devolví la sonrisa al escuchar que me llamaba "Later Aron", porque sabia que luego se le olvidaría y me llamaría "Aron" otra vez.
Ya no pude leer luego de eso, era dificil, por que toda mi concentración se fue hacia el. Se veia muy bonito luchando para encontrar las respuestas en mi libro.
Con Sungmin comencé hablar desde el primer dia que llegue a la escuela.El me ayudo a conocer las instalaciones y me evito la desgracia de perderme en la enorme escuela. Es por eso (y porque me gustaba) que es la unica persona a la que le puedo llegar a prestar mis cosas. Quizas si hubiese sido otro el que me hubiese interrumpido, pues tal vez le daba un puñetazo en el rostro.
La paz que había ganado viendo a mi ángel rubio, se rompió con la llegada de ese grandulon estupido. El que desde que pisé esa escuela me cayó mal.
Ese chico alto llego, sonriendole a Sungmin, logrando que éste se sonrojara; y no era la primera vez
-Buen Dia Miki.- dijo con su asquerosa voz.
-Buen dia Geor.
Los dos se sonrieron y el mas alto le removió el cabello al Rubio.
Por razones obvias, me molestaban mucho esos comportamientos.
Afortunadamente llego la profesora,y presentó un nuevo alumno, pues no le preste mucha atencion ya que no era asunto mio.
Pero lo mandaron a sentar a mi lado.
"El nuevo objetivo de los quinto año" pensé, mirando al castaño que tomó asiento, negué con desaprobación, se veía débil, además de tener cara de tonto.
A la hora del almuerzo sali prácticamente corriendo para encontrar lugar en la cafetería, y no tener que comer en el patio, lugar donde están esos golpeadores.
Ya en mi lugar y con mi comida, Sungmin se sentó a mi lado, como casi todos los dias.
-Oye! ¿Almorzamos juntos?
-Eso ni se pregunta- respondí gustoso.- es un gusto comer contigo.
-Gracias.- me dedico una de esas hermosas sonrisas que solo el tenia.
-¿Viste nuestro nuevo compañero? Deberiamos invitarlo a comer con nosotros, parece que no se habla con nadie.
-No creo que sea buena idea Sungmin.
- ¿Por que?.- su carita d confusión tambien era linda.
-Ya sabes.- puse los ojos en blanco.- Es nuevo, es de otra ciudad y se lo ve debil; es un poco obvio que será el blanco de los de quinto.
-¡Pobre!.- exclamó con miedo.- Deberia ir ayudarle.
-Te golpearian a ti tambien.- dije ya suponiendo como reaccionaria ante los bravucones de quinto.
-No importa.- dijo. Tomó un poco de su comida, lo metió en la boca y rápidamente masticó, tragó.
Salio en busca del chico nuevo.
No podia permitir que le hagan daño a Miki, asi que sali tras de el, lo seguí hasta el patio de la escuela, pero el se detuvo en medio de este.
-Ya no esta en problemas.- dijo Sungmin señalando a lo lejos, donde estaba el chico nuevo con ese "Geor", como le decia Sungmin.
-Oh bueno, podemos irnos nosotros entonces.- estaba aliviado de que el rubio no se metiera en problemas.
-Ve tu, yo debo ir al baño.- Salio corriendo sin dejar preguntarle por que se iba asi.
Suspiré, sospechaba a que se debía esa actitud.
Hice lo que me dijo, y lo espere en el salón de clases, a los segundos de haberme sentado, entraron al salon el chico nuevo con "Geor", los dos se sentaron en sus respectivos lugares, y no fué difícil darme cuenta de la mirada del castaño hacia el otro que estaba concentrado en su celular.
Otro que caía por los inexistentes encantos del feo "Geor"
¿Por qué tantas personas gustaban de el?:
Sali de mis pensamientos cuando vi a Sungmin entrar, abri la boca para hablarle, pero el se puso frente del alto, el cual inmediatamente lo miró, Miki le extendió una cajita que tenia en la mano.
-Toma Geor.- le dijo con un tono de voz extraño.
-¿Para mi?.- preguntó el otro sonriendo
-Si.- un aun mas sonrojado Miki respondio.
-Gracias.- lo tomo e hizo rozar sus manos con el Rubio.
Ví un pequeño temblor en el cuerpo del rubio, uno que me molestó de sobremanera, porque aunque no era novedad que a SungMin le gustara ese feo, pero me molestaba muchísimo.