Sariah se miraba asustada, en el momento que miró a Oliver lo tomó entre sus brazos y lo llenó de besos. Podía ver el alivio que ella tenía al ver que él se encontraba bien. —¿No te hicieron daño? A ver, déjame verte. Sariah examinó con cuidado a Oliver, ella al ver que no tenía un solo rasguño pudo lanzar un respiro lleno de alivio. —Ven aquí —ella lo abrazó fuerte —no tienes idea lo mucho que me alegra saber que estás bien, te quiero mucho y me importa cualquier cosa que te pueda pasar. —Me estás asfixiando, pero está bien —Oliver empezó a reír ante los besos de Sariah —me da cosquillas, pero está bien también. —Mi vida, lamento mucho que escucharas todo lo que esos hombres me estaban haciendo. Hubiera preferido que te fueras de casa, pero no me podía arriesgar a que te hicieran alg

