La joven obedeció obediente y abrió la boca para recibirlo mientras sus brazos lo rodeaban para acariciar su espalda bajo la chamarra y sobre la sudadera. Cada parte que Sei tocaba parecía calentarse bajo la tela y eso lo hizo profundizar el beso. Lentamente se movió para explorar su boca, morder y besar cada labio recorriendo su mandíbula hasta su oreja y morder el lóbulo. Cada jadeo y respiración entrecortada solo aumentaba la excitación de ambos por lo que Andreas se separó un poco apoyando su frente contra la de ella tratando de controlarse. - Dame un momento, cariño...No quiero asustarte. Estoy sintiendo muchas cosas... -¿Eso es malo?- preguntó ansiosa. -No, todo lo contrario. Creí que no podría...Tuve malas experiencias...Es como si fuese mi primer guiado, es un experiencia que n

