VALERIA Corría escaleras arriba con el corazón a punto de salírseme del pecho. Me giré un segundo, lo justo para ver a Leandro sujetando a Claudia. Lo sabía. Sabía que iba a venir tras de mí como una fiera. Estaba fuera de sí, gritando como una loca: —¡Suéltame, Leandro, voy a matarla, tengo que matarla! Me faltaba el aire. Mis piernas apenas respondían. Tropecé varias veces, pero no me detuve. Solo pensaba en llegar a mi habitación y encerrarme. Cuando al fin lo logré, cerré con llave de inmediato y me apoyé contra la puerta, jadeando. Pegué la oreja, deseando escuchar algo, cualquier cosa, aunque sabía que era inútil. Aún así, lo hice. Quería saber qué estaba pasando allá abajo. Qué estaba diciendo Claudia. Qué estaba haciendo Leandro. Podía imaginarlo todo con claridad. Claudia luch

